22 ene. 2013

Adelanto de "La Última Paradoja"

¡Buen día, exploradores!

¡Tanto tiempo sin vernos, y hay tanto por contarles! Bueno, primero que nada, ojala que hayan pasado unas buenas fiestas y hayan empezado el año tan bien o mejor que yo. Les quería contar, entre otras cosas, que la razón por la que he estado ausente es porque estuve trabajando en un pequeño proyecto literario de verano que quería terminar antes de que éste termine, si me era posible, pero como va la cosa creo que me va a llevar al menos un mes más de lo estipulado. Aún así, el resultado hasta ahora ha sido una experiencia muy entretenida, muy divertida y sobre todo nueva, totalmente diferente.

Al principio, mi historia "La Mansión del Mago", parte de mi proyecto "INFINITY", estaba orientada a ese mismo género, a esa misma forma de narrar una aventura: haciendo del lector el protagonista. Llegué a escribir muy poquitas páginas en el modo "elige tu propia aventura", y al final no me había convencido como venía la cosa y decidí re-escribir todo de la manera tradicional, en tercera persona y no en segunda. Pero me había quedado esa asignatura pendiente, ese deseo de escribir haciendo del lector el amo de la historia, el que decide como ésta continúa a medida que la va leyendo, y cuando me inspiré para hacerlo hace poco más de un mes, no lo dudé. Me metí de lleno en un nuevo proyecto entretenido, fácil de escribir, emocionante y sobre todo, me planteé el desafío de terminar ese libro en solo meses.

Así es como nació "El Artefacto Foráneo", de la nada, de un día para el otro, y no he escrito otra cosa de estonces, intentando meterme de lleno en él. Hasta dejé la corrección de "El Príncipe de Saturno" (que muy poco faltaba) para terminarla luego, aunque en parte esa decisión la tomé más que nada porque dejando que pase tiempo le daría espacio a la historia y en particular a su final, para refrescar, para descansar. Uno no saca una torta del horno y se la pone a comer en la mesada de la cocina, así no más. Hay que dejar que las cosas descansen, respiren, crezcan por si solitas un tiempito y luego sí. Podrían hasta estar más ricas una vez descansadas, quién te dice.

Cuestión que me tienen acá el día de hoy no solo para invitarlos, lectores, a que pasen a descubrir un poco acerca de lo que he trabajado desde el 18 de Diciembre del 2012, hasta hoy; si no también para alimentar las ansias que hay de que "El Príncipe de Saturno" de paso a su continuación "La Última Paradoja". Verán, apenas habrían pasado veinticuatro horas desde había terminado el segundo libro, y ya estaba comenzando con el tercero, no habiendo escrito mucho pero si habiendo empezado. De esa sesión de escritura salió lo que les traigo hoy, el primer fragmento del primer capítulo, lo primero que van a comenzar a leer cuando lo termine pronto, cuando retome la escritura/corrección de mi saga y deje lo demás para enfocarme en esta historia que tanto me apasiona.

Sin más preámbulos, les dejo a continuación el fragmento, los primeros párrafos de "Los Exploradores del Tiempo 3: La Última Paradoja", el comienzo de un capítulo que hasta me atrevo a decirles el nombre. El nombre es solo un adorno...pero espero que les guste:

***

"Escena 1:

Ángel despertó lentamente, desconcertado, intentando descifrar qué era lo que ocurría, aunque inmediatamente se dio cuenta de que tenía una venda en sus ojos que le impedía ver cualquier cosa. Tras comenzar a usar el resto de sus sentidos, él se dio cuenta de que no podía mover sus manos, ni sus pies: estaba atado. No lo pudo creer, eso solo podía significar que lo habían secuestrado y lo retenían en contra de su voluntad, otra razón no podía haber. Quiso gritar, pero también tenía una mordaza en su boca, y al terminar de darse cuenta de la gravedad de la situación, se desesperó y se asustó de verdad. Comenzó frenéticamente a agitarse en sus ataduras, a hacer mover la silla de un lado a otro, a retorcerse y hacer sonidos con su garganta aunque no pudiese pronunciar palabra, y eso dio resultados.
Alguien a su lado le quitó la venda de sus ojos y la mordaza de su boca, haciendo que él pestañara y acomodara su vista a la luz e interpretara las imágenes que comenzó a ver. Se encontró a si mismo sentado en una silla de madera, en una habitación pequeña, cerca de un ventana que tenía las cortinas cerradas. Parecía de noche, y solo un foco de luz iluminaba su rostro en las sombras.

A su izquierda, una mujer había sido quién le permitió ver. No logró reconocerla, no supo su nombre, no tenía idea de por qué lo tenía allí contra su voluntad, ni qué lograría con tenerlo allí, pero así era, estaba atrapado, atado de pies y manos, inmóvil.
— ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me tienes acá? ¡Ayuda! ¡Me tienen secuestrado!
— ¡Hey! Calladito, nene…que las preguntas acá las hago yo, ¿me escuchaste? ¿Eh?...Y más te vale hablar, o me voy a asegurar de que lo hagas, quieras o no
— ¿Pero qué quieres que te diga, qué quieres de mí? ¡Yo no sé nada!
— ¿No me vas a decir nada?
—Pero no sé qué quieres que te diga, no sé qué quieres…
—La última vez que te lo digo ¿vas a hablar? —dijo, abriendo un maletín arriba de una mesa que había a un lado, sacando un par de guantes de goma y poniéndoselos
— ¿Qué me vas a hacer? ¿Qué…qué quieres que te diga?
—Ya sabés lo que necesito, solo decímelo de una vez y no te voy a hacer daño…
—Pero…pero…no puedo, yo…—terminó, agachando la cabeza, cansado
— ¿Ah, no? ¿Te vas a quedar callado? —esperó. Parecía que en serio tenía intenciones de aguardar hasta que él le dijera aquello que ella quería saber, pero él se mantuvo mirando al suelo, agotado, como rendido, sin poder luchar más. Debido a eso, la secuestradora no se vio con más remedio que sacarle la información de la manera difícil. Del maletín a su lado ella sacó una aguja y un pequeño frasquito con un líquido ámbar, y de los pelos le agarró la cabeza y la tiró hacia arriba para que él la viera a los ojos.
— ¡Me tenés cansada, nene, cansada de que des vueltas y me escondas la verdad! ¡Hablá, o te juro que voy a probar con vos…la inyección letal! —le dijo, mientras llenaba la jeringa con el líquido del frasco y le sacaba el aire por la aguja— ¡Cuento hasta tres, hablá o vas a morir lenta y dolorosamente!

Ángel la miró. Él tenía ojeras en sus ojos, sus cabellos engrasados, la cara sucia y tenía aspecto de no haber dormido en varios días. La misteriosa mujer a su lado le desnudó el brazo derecho, aún atado, y le clavó lentamente la aguja en una vena. Puso su pulgar en el extremo opuesto de la jeringa y le habló violentamente, escupiéndole las palabras bien cerca de en su cara.
—Uno…—comenzó, y los ojos del muchacho fueron de la aguja a ella, una y otra vez—dos…—dijo, y para pesar de él clavó su arma hasta el fondo dentro del hombro del chico, y sostuvo fuerte su brazo entre su mano, hiriéndolo hasta con sus uñas afiladas—¡tres!"
***

¡Valla! ¡Cuánto misterio! ¿Qué le sucedió a Ángel? ¿Por qué se encuentra allí? ¿Quién es esa mujer y qué es lo que quiere? ¿Qué le va a hacer al pobre muchacho? Bueno, pues aún falta un tiempo para que lo averigüen, pero espero que les haya gustado y les haya dado algo de intriga...pero a no desesperar que pronto van a saber las respuestas a todas sus preguntas y más también.

Por el momento me voy, pero espero que les haya sido de agrado mi visita y mis nuevas noticias y las cositas que les traje, y que me sean pacientes porque no me voy a tardar demasiado en regresar pero no tengo idea de cuando lo haré, podría hacerlo mañana, como dentro de una semana como dentro de dos meses, pero regresaré pronto con más para compartir.

¡Nos vemos!