14 oct. 2014

Poema | "Galatea"

Poema de ciencia ficción, inspirado en "El Hombre Bicentenario". Lee a continuación "Galatea", acompañado por una pintura digital del artista Leon Tukker (tryingtofly) llamado "Ciudades flotantes de Belugan".

(click para agrandar)

GALATEA 

Y allí se mantuvo,
cual estatua de sal;
perfilada y estática,
cuando estaba todo mal.

Resurgió como un brote
que vuelve en primavera,
y lo que hizo no importó,
por todo lo que ella era.

Una ginoide normal,
un intento de vida.
Aunque ella se sintiera viva
cruzara o no ese portal,
se mantenía firme,
atascada al metal;
el viento no la derrumbaba,
ni la fuerza fluvial.
Con sus poderes inertes,
potenciada, inmortal;
todos mal la juzgaban,
en juzgarla hacían mal.

Su nombre, Galatea.
Su mirada, triunfal.
Había vivido tanto
y no pasado por alto
todo lo que aferraba con vigor,
y nunca dejaría escapar.

Poco recordaba, poco le importaba,
mucho almacenaba; aunque no la movió
ni la lucha humana, y la guerra que duraba.
Todo la rozaba y ella no se inmutó.

Dicen que mantiene,
sus pies en el hangar,
que nunca más dijo,
ni quiso, ni hizo.
Por más que preguntaran,
se negó por siempre a hablar.
Y a sabiendas de todo,
consciente de nada,
no quiso zarpar.
Cuando todos se fueron,
de la Tierra partieron;
no quiso marcharse
y a su dueño dejar.


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Poema por Joel Cavaleri. Arte por Leon Tukker (tryingtofly).

27 sept. 2014

Cuento | "P R O F É T I C O"


P R O F É T I C O

William Brown estará corriendo por la avenida Openwright el 3 de Junio del 2135. Anunciarán que lloverá torrencialmente ese día, por lo cual él saldrá con apuro de que no lo agarre el agua para cuando la tormenta estalle. La ciudad se encontrará algo vacía para cuando él salga de su departamento, lo que le facilitará la corrida. Estará oscuro por las altas horas de la noche y el cielo nublado, y la ausencia de servicio eléctrico en el barrio no le aportará tampoco algo positivo. Correrá veloz, sin pausa, pero en la oscuridad, respirando ese aire electrizante, húmedo y cargado propio de la previa a la descarga de la tormenta. Se cansará fácilmente, pero no podrá detenerse por más que su cuerpo se lo pida a gritos.

La ciudad, más que vacía, podría decirse que estará desierta. Ningún vehículo, ningún peatón, ninguna forma de vida desprotegida, y con razón. A nadie en su sano juicio se le ocurrirá estar fuera a esas horas y con semejante pronóstico avecinándose, y menos dejarán a la intemperie a mascotas o a las últimas especies vegetales que queden. Cualquiera que se asome y justo vea a este pobre hombre corriendo por el pavimento creerá que está loco de remate, no habrá otra opción, pero él no desistirá ante ninguna advertencia que le dediquen. Tendrá bien en claro su objetivo por más que los medios para llegar a él serán algo que tendrá que decidir y llevar a cabo en el momento. William se sentirá tremendamente desdichado, pero él sabrá que esa oportunidad que aún tendrá para arreglar lo sucedido no la podrá desaprovechar por nada del mundo. Por ende, correrá con todas sus fuerzas y dejará su corazón en la calle si es necesario, pero llegará. Cuando llegue, sin embargo y a pesar de todo su esfuerzo, será demasiado tarde.

***

Su hija saldrá para la escuela el 1 de Junio de ese mismo año. Un día común, como cualquier otro, en el cuál el transporte la levantará como siempre en la misma parada no solo a ella, si no a diez compañeras más. Todas uniformadas, partirán en un viaje de diez minutos a alta pero segura velocidad y llegarán a tiempo a su destino. La jornada transcurrirá como siempre, con sesiones de una hora de aprendizaje neuronal, y el casco las dejará despeinadas cuando se los tengan que sacar, pero el tiempo libre del recreo les permitirá arreglarse innecesariamente para cuando vuelvan a las salas. El coordinador las verá ponerse de nuevos los cascos, presionará de nuevo el botón y la nueva clase comenzará. Todo normal. Luego de las cinco horas obligatorias, y una última sesión de peinado y arregle de look, las muchachas caminarán hasta la esquina de la escuela y esperarán por el transporte. Cuando éste llegue, sin embargo, entrarán nueve a la cabina y una no lo hará. Las compañeras de la adolescente no se darán cuenta y ella será llevada a la fuerza hacia un vehículo particular protegido de la vista de las cámaras por un hacker ilegal que nunca será reconocido en el caso hasta dos años después. A la pequeña Evelyn Brown se la secuestrará en silencio, muy discretamente, pero a pesar de su evidente terror, cooperará para que no le hagan daño como le prometerán.

Será trasladada a un sector alejado de la ciudad, utilizando una ruta poco concurrida y simulando que nada fuera de lugar está ocurriendo. Se la dejará en un sótano, previamente limpiado y asegurado, unas cuarenta y ocho horas y mientras tanto se la alimentará lo justo y necesario mientras ella pase del llanto, al miedo y a la tristeza una y otra vez. Su padre, cuando no la vea llegar, llamará a la escuela, al servicio de transporte, y a la policía, pero todos pecarán de inservibles, como siempre lo han hecho aún teniendo cámaras hasta dentro de los retretes. En fin. Cuando llamen a William, alrededor de las seis de la tarde, le pedirán una suma desorbitante de dinero que él no poseerá pero no le será difícil conseguir tampoco. Le darán un plazo de veinticuatro horas antes de la próxima comunicación, y para entonces ya tendrá que dar una respuesta cuando ellos lo vuelvan a llamar. La policía instalará en su casa un equipo para que trabaje en la búsqueda de la pequeña y los malvivientes, y a su vez lo protejan a él de cualquier eventualidad que pueda llegar a surgir, pero eso no lo hará dormir tranquilo. Cuando descanse será porque el cuerpo no le rendirá más y caiga rendido en un sillón, pero no cuando él se lo predisponga.

A las seis de la tarde en punto del 2 de Junio, la segunda llamada llegará y William hablará nervioso pero dejará todo en claro: depositará el dinero en el lugar donde ellos le vayan a decir –un evento muy concurrido en el cual difícilmente se sabrá decir quién será el culpable o el cómplice que se hará con el dinero- y aguardará por la chica en un lugar específico. Los criminales la tendrán pensada demasiado bien, y dejarán a Evelyn sola en un depósito cuyas puertas se abrirán automáticamente cuando ellos estén –se supone- lejos de allí, con el dinero recogido por el cómplice. Pero para cuando las puertas se abran, será demasiado tarde.

***

William colgará el teléfono y planeará con los policías alguna vuelta que darle al plan para atrapar a los malhechores, pero todo intento de prever algo les será en vano y se llevarán más de una sorpresa. La policía dejará al hombre solo en su casa para que descanse a pedido explícito de él –no sin antes recordarle que ellos estarán a solo un llamado de distancia- y él no podrá dormir entre llanto, preocupación y terror de que algo malo le suceda a su chica, pero no podrá hacer nada para evitarlo. Será esa madrugada cuando saldrá de su morada, solo, e irá al lugar de encuentro en dónde dejarían a su hija mucho antes de la hora acordada. Pero será demasiado tarde, porque la lluvia lo agarrará en el camino y no podrá hacer nada para evitarlo. El clima altamente tóxico de esa época provocará que no sea una precipitación corriente sino una lluvia ácida, y si bien no sufrirá demasiado no podrá evitar que lo hiera el agua ardiente. Su ropa pronto comenzará a agujerearse pero a él no le importará, y arribará con tiempo de sobra al lugar estipulado. La policía tomará luego ese acto como muy irresponsable, pero finalmente entenderán las razones que lo llevarán a hacerlo y sabrán entender, más dados los resultados con los que terminará esta historia.

A pesar de que el depósito tendrá muy bien selladas las puertas y que nada de lo que haga William le servirá para abrirlas, encontrará una puerta trasera con un candado más fácil de romper que con mucha furia, adrenalina en aumento y desesperación, falseará entre patadas, ladrillazos y palazos. Estará oscuro, naturalmente, dentro, pero estar a salvo de la lluvia hiriente lo dejará más lúcido para desempeñar las acciones que le seguirán a su entrada. Pensará bien y no permitirá que nada lo asuste, y tras andanzas laberínticas entre un mar de penumbra terrorífico, la voz de su hija respondiendo a sus intrépidos llamados lo motivará y guiará hasta ella. Pocos serán los abrazos que se permitirá darle para reconfortarla de lo que será un trauma dentro de todo curable, y no le será difícil liberarla de sus ataduras y amordazas. El hombre la sacará de allí y contactará de inmediato a la policía, y un repentino cambio en el curso de los eventos lo favorecerá aun más de lo que estos últimos acontecimientos podrán hacerlo.

Un operativo mucho más efectivo por parte del servicio de seguridad permitirá dar con todos los responsables del asunto, y su estadía en la prisión superpoblada les será mucho más cruenta y vil de lo que podrían serles las venganzas por mano propia que tampoco se atrevería, dado el caso, de realizar William. La justicia la hará el bienaventurado karma y los responsables pagarán todo en vida, a pesar de la falta de rencor que le permitirá al padre de la niña seguir adelante con su vida y estar mucho más agradecido por todo lo que le suceda de allí en más. La niña logrará, no sin esfuerzo, descargar todos sus sentimientos frente a especialistas en casos como este y ella podrá también liberarse de este episodio nada placentero y continuar, junto a su padre y posteriormente, su novio, una vida plena y feliz.

Este cuento, sin embargo, no tendrá tanta suerte y no tendrá demasiada repercusión –por no decir que ésta será nula-. Aún así, el escritor se la verá venir y no tendrá demasiadas expectativas, por lo que no se decepcionará y continuará con su descargue “literario” como ha hecho en los años transcurridos hasta el día en que este cuento fue finalizado, que es el 26 de Agosto del 2014 (fecha del cumpleaños de su hermosa madre Analía).

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Cuento por Joel Cavaleri. Arte por Joe Roberts.

26 jun. 2014

Cuento | 'TRÍPTICO DIRECTO: PARTE 3 - EXTRAÑOS EN LA OSCURIDAD'

TRÍPTICO DIRECTO
por Joel Cavaleri

Tres historias interconectadas inspiradas en temas musicales. Tres acompañamientos textuales, pasados de un formato experimental guión a relato, de tres joyas del productor “Direct”: “Parallax”, “False Dawn” y “Wanna Know You”.


PARTE 3. 
EXTRAÑOS EN LA OSCURIDAD

“Hay algo acerca de ti que quiero conocer. Tengo muchas preguntas”, le dijo.
Se encontraba de frente a la criatura más horrible que ella había visto en su vida. El ministerio de seguridad y las fuerzas militares la habían traído hasta su laboratorio hacía apenas unas horas, según el reloj que tan minuciosamente revisaba a cada rato. Un descubrimiento inusitado, aparentemente, pero para ella era solo otro caso. Uno más curioso, intrigante, emocionante y psicótico, todo a la vez; pero tan enigmático y demandante como cualquier otro caso. Se supone que ella era una profesional. No podía hacer diferencias. Cada “paciente” debía ser tratado con el mismo “cuidado”. Pero ella hasta se imaginó esas comillas, casi divertida por la razón por la cual las hubiese usado si hubiese descrito el procedimiento que estaba a punto de realizar, y se planteó de nuevo la situación. ¿Se podía llamar a esa cosa un “paciente”? ¿Estaba padeciendo de algo esa criatura? La que padecía de algo era ella, la doctora, y era algo más parecido a una náusea. Sin embargo, ella había sido preparada para ello en la universidad, para encontrarse frente a situaciones que requirieran mucha concentración y auto-control. A pesar de que, como mínimo, le hubiese encantado escupir a un lado para sacarse la sensación a gusto horrible que tenía en la boca, la señorita se contuvo. Era, además, una dama. Tampoco iba a perder los modales frente a un invitado de esa categoría, no señor. Había visto cosas asquerosas en su preparación y en clases prácticas, pero nada comparado con esto. Eso era lo que hacía del caso tan corriente y tan interesante al mismo tiempo. Corriente porque tenía que hacer exactamente lo mismo que hacía con todas aquellas formas de vida que traían a su escritorio para evaluación, e interesante porque por más que hiciera todos los mismos procedimientos, se encontraría con cosas nunca antes vistas a los ojos humanos. Toda una experiencia memorable.

Y mientras se ponía los guantes nuevos y se preparaba, continuó pensando en la palabra “cuidado”. ¿Habría algo que cuidar, que preservar en esa criatura? ¿Acaso el sentido común no le estaba exclamando a gritos que todo en eso que tenía en frente estaba mal, equivocado y que debía ser eliminado de inmediato? Su cerebro le podía decir y ordenar lo que quisiera, pero el corazón le latía desaforado y ella casi estallaba en adrenalina aunque pretendiera calma y meticulosidad. La oportunidad que ese caso le presentaba era imposible de evadir. No se lo hubiera perdonado nunca, jamás en la vida, si lo rechazaba. Sí…ese sería su boleto fuera de ese laboratorio cochino y aburrido donde había trabajado tanto tiempo. Reportajes, dinero, prestigio…tantas cosas vendrían a ella luego de que se hiciera conocido su trabajo en ese importante día. No importaba si había que cuidar esa criatura, estudiarla, liberarla o masacrarla; mientras ella tuviera la oportunidad de hacerlo, todo marcharía bien…

La doctora sonrió. Era raro que ella le dedicara ese gesto a una criatura que, imaginaba, difícilmente se lo pudiera devolver, pero tal como las desaforadas palpitaciones en su torrente sanguíneo, esa noche había cosas que no podía darse el lujo de evitar. Estar en un lugar con tanta penumbra débilmente enemistada por un foco sobre su cabeza, sonriéndole a algo tan impresionante y extraordinario casi hasta la parecía una mala idea. “Está sujeto”, se dijo; y bien que lo estaba. No había forma de que ella pudiera salir herida de ese encuentro… ¿o si la había? No, pensándolo mejor, para que ella se marchara de allí sangrando debía cortarse una vena ella misma. Nada podía salir mal, no con las cosas planeadas como de ante mano lo estaban. Había cámaras grabando todo aquello que ella fuera a hacer, había oficiales armados fuera del laboratorio, y ella era una persona de confianza, capacitada y experimentada lo suficiente como para que se le otorgarse el honor de aquella proeza.

Felicitaba la rapidez de acción de sus superiores. Muchos imbéciles en el pasado hubieran balaceado a la criatura ni bien hubiese aparecido, pero ahora se valoraban otras cosas. La humanidad podría quedar aterrorizada, enloquecida, frenética si la noticia de no solo el avistamiento sino también captura de una criatura así se divulgara; pero no habría nada que se le pudiera hacer. Ella necesitaba el crédito de la proeza a punto de realizar, y alguien necesitaba averiguar más sobre la criatura para estudios posteriores. ¿Y quién más se hubiese animado a hacer algo semejante? Nadie…no. Solo ella era capaz de eso y mucho más. De tan solo imaginar las muchas otras ofertas que se le harían en el futuro luego de eso era tanto escalofriante como vigorizante, casi eléctrico. Se sentía poderosa, ansiosa y con mucho más vida que esa cosa que la miraba con fríos múltiples ojos a apenas centímetros de distancia.

¿Qué haría primero? ¿Autopsia en vida, quizás? ¿Prueba de reflejos, búsqueda de signos vitales que demuestren la obviedad de su existencia? Tenía lápiz y papel a un lado, listos para que ella anotara todo aquello que creyera conveniente, pero tenía la ligera sospecha que ese precario block de notas que le habían dado nunca le sería suficiente. A ella la intrigaban demasiadas cosas, tantas que no se imaginaba una manera de empezar a averiguar aquello que con tantas ansias deseaba saber. ¿Cómo respiraría esa criatura? ¿Tendría un corazón, dos pulmones, venas y arterias? Recordaba haber visto sangre verde chorrear de cuerpos de alienígenas en alguna burda y grotesca película de ciencia ficción antiquísima. ¿Sería capaz algo así? Daría su propio brazo por cortarle una extremidad al bicho horrible ese que tenía en frente y comprobarlo en ese instante, pero el desastre que haría sería imperdonable. Se supone que ella tenía que mantener las cosas limpias, sencillas, rutinarias, sistemáticas, tal como si fuese solo otro ‘’paciente’’. ¿Pero cómo acallar el deseo ferviente que movía el bisturí en su mano más y más cerca de uno de los ojos del tan impredecible espécimen? “Espécimen”, pensó de nuevo. Imaginó entonces una especie, una raza…razas similares, criaturas que convivieran con ellas, en simbiosis, parasitosis, mutualismo, comensalismo. Su hábitat, su reproducción, su alimentación, su ciclo de vida, los números de crías por parto. Todo escapaba a su imaginación y allí se fragmentaba en infinidad de posibilidades. “Todo al alcance de mi mano”, pensó, sosteniendo el bisturí con mucho más ímpetu.

“Dime los secretos en tu corazón…quiero conocerte”, le susurraba, infantil, como una madre a un nuevo cachorrito perdido. Era más como su muñeco de pruebas en vida. ¿Cuántas veces había jugado a ponerse un osito de peluche en su regazo y medirle los latidos con un estetoscopio rosado de juguete? Le hubiese encantado tener a ese bicho así ahora, incluso hasta recostado contra su pecho, por más que le llenase las piernas y todo el delantal de baba y probablemente la quisiera asesinar o estrangular con sus tentáculos en el segundo en que lo liberaran. ¿Tendría veneno, secreciones ácidas que disparar de algún lado como defensa? Y eso sería para querer alejar o atacar a alguna otra criatura, pero si quisiera que alguna se le acercara, ¿qué clase de feromonas liberaría al aire? Bueno, suponiendo que fuese una criatura terrestre. Se desenvolvería bien en el agua, seguramente. Parecía tener una piel escamosa…pero quizás era capaz de vivir tanto fuera del agua como dentro. El movimiento ascendente y descendente de su cuerpo le sugería que estaba respirando correctamente ahora, lejos de un océano o río. ¿Un diafragma, tal vez, provoca ese latir de su cuerpo, esa inflación y ese desinfle? Estaba bastante segura de que eso era un invertebrado, aunque podría estar equivocada en cuanto a las pocas cosas que tenía deducidas. Un cerebro, un sistema nervioso, una espina dorsal, una estructura ósea ya sea externa o interna… ¿poseería algo de todo eso? ¿Células, un sistema endocrino? ¿Se enfermarían esos bicharracos? ¿Y de qué? ¿Habría pandemias, epidemias, endemias, curas y virus evolucionados? ¿Anticuerpos?

“Estoy nerviosa, ¿tú también?”, le siguió cantando. “Tu sonrisa me da curiosidad”, agregó, cuando la criatura hizo un gesto con algún músculo de dónde ella creyó que estaría el rostro, aproximadamente. ¿Tendría dientes, colmillos, caries, una lengua dentro…su boca? ¿Tendría una boca, saliva, papilas gustativas, cuerdas vocales y ganglios? Ya no podía esperar más. Necesitaba hacerle algo o se pasaría toda la noche preguntándose cosas que bien podría averiguar. Pensar en una estrategia, una forma de abordar el cuerpo extraño y examinarlo en su amorfo esplendor le resultaba improcedente sin inmediatamente reparar en una masacre. Algo salvaje, fiero, veloz y repugnante. Lo abriría, lo despellejaría en carne viva y vería qué tenía dentro en tan solo un minuto. ¿Por qué se sentía tan obligada a hacer las cosas meticulosamente y tardar horas en ello? ¿En realidad importaba que la consideraran una loca? Para entonces tendría más conocimientos que todo el resto de la humanidad. Por fin una criatura hacía contacto con ellos y los humanos la abrían y torturaban hasta que muriera…le daba un poco de vergüenza ser tan impulsiva, ¿pero por qué tenía que morir ese bicho? ¿No habrían desarrollado esas criaturas una manera de regenerarse, de ser inmunes a ataques salvajes y animales? ¿No podrían ser inmortales, más viejos que el universo y futuros testigos del ‘’big crunch’’? ¿Por qué mierda no? ¿Quién mierda se los impedía? Nadie conoce nada de la evolución de esas cosas, de su vida en su tierra, su historia, su cultura y religión. ¡Quizás su Dios si los escuchaba! ¡O quizás ellos eran su propio Dios, o Dios de todos nosotros!

O el anticristo. El demonio en carne y hueso. Una criatura que pretendía repoblar la tierra, exterminar a la raza humana cual plaga de cucarachas y asentarse aquí a alzar una nueva capital, un nuevo imperio conectado con el imperio madre o independiente. O bien podía ser también un mensajero venido a dar un presagio o hacer una petición. En ese caso habría que escucharlo, ¿verdad? ¿Pero y si era, en vez de eso, una criatura maligna y sangrienta? ¿Despiadada, desalmada y desenfrenada, que venía a colonizar la tierra? ¿No habría que sacrificarla antes de que matara toda la vida sobre la tierra? ¿…o sería una prueba? ¿Un obstáculo para dejar una enseñanza, una valiosa lección? Sí, eso podría ser. “Quizás los errados somos los humanos. Unos idiotas que no pueden aceptar la vida en otros planetas sin enloquecer en cuestión de segundos”, se dijo, retrocediendo unos pasos. Sí, eso eran. Ella era parte de eso. Había sido escogida como enviada para hacer contacto y averiguaciones con la criatura y a ella se le había ocurrido descuartizarla y bañarse con su sangre multicolor. ¿Quién era ella para hacer tal cosa? “¡Una estúpida! ¡Una tarada! ¡Una loca desquiciada, perdida y malparida y malcriada! ¡Una animal, una escoria, la peor inmundicia que hubiese puesto su pie en la faz de la tierra! ¡UNA LOCA!” gritó, cortándose entera y viva. Su sangre desparramada por el laboratorio había alcanzado a la criatura, quien poco entendía ya. Para cuando los científicos y oficiales hubieran entrado a su rescate ya era tarde. Se había perforado los globos oculares tantas veces a través de sus anteojos que se había herido profusamente el cerebro y causado una hemorragia fatal.

La doctora murió muy rápidamente, a pesar de todo. La habían tratado de reanimar y brindar atención médica, pero por más que la curaran físicamente, ella había perdido un tornillo en tan solo un segundo. No, era mejor que muriera. Hicieran lo que hicieran ella estaba destinada a morir así, y ya nada podían hacer al respecto. Luego de tanto trabajo, años de servicio y caminos recorridos, al final sus colegas, familiares, amigos…no estuvieron allí para ella. Los que se mantuvieron con ella en su lecho de muerte fueron solo oficiales y personal médico especializado que había ido especialmente ese día. Después de todo lo que ella había dejado en esa tierra y las personas a las cuales conoció, amó y consideró su círculo cercano…quedó tendida allí, al final. Rodeada de extraños en la oscuridad…

FIN.

18 jun. 2014

Cuento | 'TRÍPTICO DIRECTO: PARTE 2 - FALSO AMANECER'

TRÍPTICO DIRECTO
por Joel Cavaleri

Tres historias interconectadas inspiradas en temas musicales. Tres acompañamientos textuales, pasados de un formato experimental guión a relato, de tres joyas del productor “Direct”: “Parallax”, “False Dawn” y “Wanna Know You”.

PARTE 2. 
FALSO AMANECER

“Cuando todo se reduzca a la vida y la muerte,
Podrás sentir que no hay nada más.
En vez de amar, confiar y reír, obtienes
 ‘Y vivieron felices por nunca jamás’.
Pero a pesar de todo, lo que quieres es amor
Uno puro, como con el cual todos hemos soñado
Más no podemos escapar de nuestro pasado,
Y nunca lo haremos: vos y yo, nunca funcionamos”.
Marina Diamandis

Estaba en la plaza. Imágenes rápidas de los juegos abandonados, siendo mecidos por el viento, pasaban por el rabillo de su ojo pero ella no les prestaba atención. El sol se dejaba ver entre los árboles, brillaba sobre el rocío del pasto, sobre la fuente y los pájaros que volaban hasta allí para un baño matutino, pero ella caminaba sin que nada de eso le importase. Ese lugar le gustaba mucho, y la hacía sentir bien el hecho de que ahora todo se veía normal y nada macabro como en su sueño la noche anterior. Vaya susto se había pegado, pero ahora no había peligros. Nada se ocultaba detrás de los árboles, ni se asomaba detrás de la pared aquella, llena de grafitis. El camino por el que la muchacha caminaba se dividió cuando llegó a una pequeña esquina, y de repente se detuvo. En otro momento hubiera parecido una tonta, pero no había nadie que la juzgara allí. Consideró sus opciones. Miró para un lado, para el otro, sabiendo y teniendo bien en claro hacia dónde dirigían ambos caminos, pero no dio brazo a torcer. Continuó por el lado en el que venía, impoluta, y caminó con decisión. Alguien esperaba por ella y no podía darse el lujo de tenerlo esperando. No a él.
Cuando llegó a la calle deseada, se sentó en la parada de autobuses y encendió un cigarrillo. Recordando ese momento después, casi se podía ver a ella misma escupiendo el humo, esperando ansiosa, repiqueteando sus pies en el asiento y mirando para un lado y para el otro. El micro no pasaba ese día, ella estaba enterada de ello, pero había acordado encontrarse allí con una persona que ella quería mucho. Se estaba tardando demasiado, a decir verdad. Podría ser lindo, un buen candidato, atento con ella…pero estaba llegando tarde. Ella miró su reloj y luego de nuevo a ambos lados de la calle, pero nadie se asomaba. Luego de unos minutos se puso de pie y se dispuso a caminar, yendo y viniendo delante de la parada.  En un momento se sentó contra la pared del edificio que la precedía, se abrazó sus piernas, agachó su cabeza, hizo todo aquello que se le ocurrió para que el tiempo pasara, para no sentirse mal, para no aceptar la verdad…pero eventualmente tuvo que hacerlo. Si no contestaba y no aparecía, ella no merecía soportar esa humillación mucho tiempo más.
Si alguien la miraba llegar por la calle se encontraría a un demonio furioso, una mujer despechada que no sabía de lo que era capaz si el muchacho en cuestión decidía aparecerse de momento a otro después de aquello. Sus pies la guiaron solos hasta la plaza otra vez. Encontró un mísero banco y allí se plantó con tanta fuerza que pensó haberse herido el coxis, pero el enojo que sentía era peor que todo. Nada más importaba.
Cuando despertó al día siguiente y se desperezó, miró a través de la ventana. No le fue necesario levantarse de la cama para ello, no aún, pero tarde o temprano tuvo que hacerlo. Cuando visitó el baño un momento, se preparó un café en su taza de dimensiones generosas y regresó a la ventana al lado de su cama, se quedó un rato más allí, tranquilamente mirando y esperando que algo pasara. Era un día horrible, pero…no era eso lo que la hacía sentir así. Terminó su taza, se acomodó el no muy arreglado cabello detrás de los hombros y se cruzó de brazos, apoyando el lado derecho de su cuerpo en la cama mientras aún espiaba hacia el exterior. ¿Cuánto más debería soportar todo eso?
Esa tarde volvió a la plaza una vez más. Algo había allí que la hacía sentir mejor. Quizás el solo hecho de salir de su casa y despejarse la reconfortaba, pero no podía imaginarse un lugar mejor que en las viejas hamacas para estar. La pataleada hasta allá de por sí era terapéutica, ni hablar el sentarse en el mismo banco que el día anterior y fumarse otro cigarro por su cuenta, en sus propios tiempos, sin nadie que la molestara. Cuando se hubo hartado fue a hamacarse un poco. Recordó que cuando era niña nunca quería alejarse de ese lugar. Le resultó curioso como ahora solo podía hamacarse lentamente, ya que si lo hacía muy rápido le da daba náuseas. “Hay tantas cosas que cambian cuando uno crece” se dijo, y recordó una muy bella canción con una peculiar letra que decía: “Las chicas con sus rizos y su vómito gourmet; los chicos, sus juguetes y sus grandes cohetes. Todos somos adorables hasta que nos comenzamos a conocer, hasta que dejamos de hacernos amigos y nos hacemos amantes”. En inglés sonaba más bonito, pero el mensaje se dejaba entender. Todo se echaba a perder cuando comenzaba el amor. Que divertido.
Cuando se hartó, lo cual ocurrió y ocurría con facilidad, se levantó y caminó por el amplio espacio verde que había para recorrer y allí se tiró. El césped no estaba húmedo después de todo, y ella jugó a romper una flor y el césped mientras miraba alrededor en busca de alguien que jamás llegaba. Sentirse así la fastidiaba, y no podía permanecer mucho en un solo lugar. El siguiente destino fue una casita con tobogán y un pequeño balcón en dónde poder apoyarse. Era un juego para niños, pero detenerse allí, mirar hacia la lejanía y respirar el aire desde metros más arriba le sirvió.
Al caer la noche ella permaneció allí, sentada en el balcón con sus piernas colgando en el aire y la cara estacionada en un aspecto entre triste y abrumado. Los faroles de la calle cercana a donde ella se encontraba se encendieron de repente, y ella se preguntó si no había estado allí toda la noche. La sorpresiva luz artificial en su rostro le hizo pensar en el comienzo de un nuevo día que no había ocurrido aún; en un falso amanecer. Idiota era poco para describir como se sentía. ¿Por qué se aferraba tanto a una promesa que la experiencia le había enseñado a no creer? El falso amanecer se hizo de nuevo presente cuando el esperado finalmente apareció. Ella no se inmutó al verlo aproximarse, porque a esa altura ya poco le importaba. Disculpas, excusas, plegarias, perdón…era todo tan irreal. Si la quería allí tendría que haber estado, pero en su lugar, la chica había aguardado por él incontables horas y recién ahora tenía la decencia de aparecer. Imperdonable.
El monumento a un antiguo presidente fue su próximo escondite. Él casi la había arrastrado hasta ese lugar con más luz para hablarle de frente y explicarle cosas, pero ella no hizo más que aplicarle la ley del hielo más dura que pudiera interpretar. No intentaba vengarse, no quería hacerlo sufrir, solo no hablar. Ni con él ni con nadie, nunca más. O hasta que su cordura se lo permitiese.
Cuando el verdadero amanecer llegó la mañana siguiente, ella volvió a fijar la vista en la ventana por largos ratos. Una pareja de pájaros siempre acudían a su nido al mismo tiempo, siempre volaban lejos cuando el momento lo decía y siempre regresaban cuando había que hacerlo. No antes, no después, sin mentiras y sin disculpas. ¿Tan difícil era eso?

Se dice que la muchacha partió poco después y jamás regresó a su casa, pero tampoco se la volvió a ver. Podrían esperar sentados si querían hacerlo, pero ella jamás regresaría. Ella sí sabía cumplir sus promesas. Ese no sería otro falso amanecer. 

11 jun. 2014

Cuento | 'TRÍPTICO DIRECTO: PARTE 1 - PARALLAX'

TRÍPTICO DIRECTO
por Joel Cavaleri

Tres historias interconectadas inspiradas en temas musicales. Tres acompañamientos textuales, pasados de un formato experimental guión a relato, de tres joyas del productor “Direct”: “Parallax”, “False Dawn” y “Wanna Know You”.


PARTE 1.
 PARALLAX

La noche invernal estaba oscura, y ya era tarde cuando ella salió de su trabajo. Había sido un día agotador, y ella sentía que merecía un largo descanso. No podía esperar hasta llegar a su casa y acostarse. La rutina para cerrar el negocio era siempre la misma. Acomodar todo, cerrar las ventanas, trabar la puerta con llave, y luego era libre para irse. Quitarle el candado a la bicicleta, abrigarse bien, poner la mochila al hombro y algunos de los libros que no entraban allí en el canasto, los auriculares en las frías orejas, y luego salir; siempre lo mismo. Hacía tanto frío que podía ver su propio aliento, y el centro de la ciudad parecía más desolado que de costumbre. Estaba tan tranquilo que ni se molestó por esperar en el semáforo. Todo lo que la retrasara hasta su cama no valía la más mínima pena ni un segundo extra. Aún así, no se esforzaba mucho en pedalear. No quería cansarse, por lo que no le aplicó mucha fuerza a los pies. Mientras la llevaran hacia adelante, ¿para qué habría que sufrir? No, con ese lerdo pero no-pausado andar le bastaba.

La música la distraía y a la vez la mantenía despierta. No era un momento para escuchar nada particularmente movido, sino algo más melódico, tranquilo y sin mucho sentido. Nada que la hiciera pensar, ni recordar, ni hacer sentir mal por no tener un romance como el de las bellas letras de otras canciones en su reproductor. Solo algo en otro idioma, que sonara lindo pero que no pudiera entender ni seguir. No quería saber tampoco cuántas cuadras faltaban o cuántos minutos tardaba en llegar. Nada que la preocupara ni que le demandara algún mínimo esfuerzo. Dobló por dónde siempre y se fue acercando a la plaza. Cuando hacía una noche tan helada y llena de neblina y silencio como esa, la plaza le llamaba. Nunca se consideró masoquista, pero no hay nada malo en querer pasar por algún lado en un momento así, dónde no hay nadie más para disfrutarlo que uno mismo. Nadie que moleste, que señale algo que le guste y a ella no, que resalte algo obvio o que hable cuando uno solo quiere contemplar y no pensar en nada más. Los juegos solos, apenas mecidos por el leve viento, eran como una obra de arte. Casi podía sentir las cadenas de la hamaca heladas y apretadas bajo su puño, la húmeda escalera del tobogán, el quejido de las bisagras del subibaja.

Ese lugar le traía todo tipo de recuerdos. De su infancia, de tardes pasadas junto a sus padres, sus hermanos. De noches de verano en la adolescencia, cuando irían allí con sus amigos solo a pasar el rato. Y de grande, hacía no mucho, reuniéndose con compañeros de la facultad para tirarse un rato en el césped y “leer” o “estudiar” algo de lo mucho que tenían que. Una sonrisa se dibujó en su rostro, pero pronto se borró. ¿Eso que le pareció ver fue verdad? ¿Una sombra se movió detrás de aquellos árboles? Ella pedaleaba ahora por entre los juegos, en un caminito de colores que atravesaba la plaza en diagonal, algo asustada. La sombra se movía rápida, inhumana, casi demoníaca. No podía ser verdaderamente solo una sombra de algo. Era una cosa…con vida. Que la miraba desde un lado, y cuando ella volteaba para ver qué era, volvía a moverse, a transportarse, a posarse y aguardar por ella. La muchacha no se había detenido, consumida por el terror, sino que avanzaba lo más rápido que podía para poder alejarse de allí cuando antes. Pero de repente, algo la hizo detenerse bruscamente. La sombra había decidido posarse justo frente a ella, como una figura humeante, un espectro, una horrible cosa uniforme que no terminaba de materializarse. La bicicleta respondió demasiado bien a los frenos y la llevaron impulsada hacia adelante, haciéndola caer. Los libros se desperdigaron por la pequeña acera y unos fueron a parar al pasto, pero ella estaba preocupada por aquel demonio incorpóreo que se le había detenido a solo unos metros.

Sin embargo, cuando quiso ver si se encontraba allí, se llevó un gran susto al ver que había vuelto a irse. ¿Podría su agotada mente estar jugándole una trampa, una terrible broma? Todo a su alrededor lucía normal ahora. Desolado, frío y vacío, pero corriente. ¿Lo habría imaginado todo? Decidió que no había razón para permanecer un segundo más allí. Recogió todo lo más rápido que pudo mientras echaba constantes miradas hacia todos lados, muerta de miedo, y emprendió viaje de inmediato. Ahora sí contó las cuadras que le faltaban, y se preocupó por pedalear a toda la potencia que le dieron las piernas. Se sentía perseguida, vigilada, asechada, y se imaginaba a la sombra apareciéndose a su lado a cada segundo. Estaba tan sola. Deseaba vivir con alguien en su casa y que la estuviera esperando para confirmarle que la alucinación era por el cansancio y que todo estaría bien. Pero por más que intentara decírselo a ella misma, no podía sentir o imaginarse que todo fuera a estar bien. Tenía miedo como pocas veces había tenido. Su corazón se comportaba como un frenético colibrí en su pecho que quería salir y aleteaba sin cesar, pero ya faltaba poco para que todo terminase.

Una pastilla para dormir, dos quizás, y asunto resuelto. Dormiría con la luz prendida, tapada hasta la cabeza, y todo desaparecía. Ya había pasado, no había porqué sentirse así. Cuando llegó a su casa y entró su bicicleta apurada como si la sombra la estuviese siguiendo aún a solo pasos de distancia, la encontró calentita y familiar, justo lo que necesitaba. Cerró la puerta con doble cerrojo y hasta acercó un sillón allí para reforzar las trabas. Creyó que estaba siendo por demás de paranoica y que al otro día probablemente se reiría de todo, pero en ese momento sentía que todo lo que la alejara del exterior era bienvenido. Ahora sí. Ya estaba, ya había pasado lo peor. A medida que avanzó hacia su cama encendió todas las luces que pudo, y hasta encendió la radio y la dejó bajito para que le hiciera de ruido de fondo. Descalzarse, desvestirse, fue cuestión de un instante. Cuando se acostó, sintió que comenzó a llover. ‘’Genial, más ruido de fondo’’, pensó. Se tomó la pastilla para dormir y procedió a cobijarse lo más que pudo y armarse un refugio bajó las sábanas. Recuerdos de su infancia y haber hecho lo mismo alguna vez le vinieron de repente, pero no se sintió avergonzada esta vez. El calor, la oscuridad, la sensación de protección y sueño hicieron efectos en ella rápidamente.

Despertó a mitad de la noche cuando un fuerte trueno se oyó afuera de su casa y el relámpago iluminó por un momento la habitación. Abrió los ojos y se encontró con que la tormenta había causado un apagón, ya que la música de la radio y las luces de la pieza y la casa estaban apagadas. Se descubrió la cabeza y miró la hora en el teléfono que había dejado sobre la mesa de luz y descubrió que eran las cuatro de la mañana. Cuando otro trueno se dejó oír por el firmamento, la electricidad regresó repentinamente. Ella escuchó la radio volver a funcionar pero no sintonizar ninguna estación y quedarse reproduciendo la estática, y volvió la cabeza de nuevo al lado hacia donde estaba durmiendo, para que su corazón diera un vuelco y sintiera que moriría justo allí. La sombra había reaparecido en un instante y estaba a dos centímetros de su rostro, con aspecto cadavérico entre su borrosa figura. El negro espectro abrió sus fauces, y el cuerpo de la muchacha no le respondió. No pudo cubrirse, no pudo gritar, no pudo evitarlo, no pudo defenderse de ninguna manera ni salir corriendo. La luz de la habitación se desvaneció cuando el monstruo la introdujo en su boca, dentro de sí; y cuando -en esta vez lo hizo de verdad y muy asustada- la penumbra se volvió en tan solo un instante todo aquello que pudo ver, sentir y respirar…


Despertó.

3 may. 2014

Corazón Arponeado

¡Buenos días a todos!


Como ya deben saber, el lunes hicimos una publicación sorpresa del nuevo material de lectura de #LEDT3. Se ha tratado del capítulo seis de "Los Exploradores del Tiempo y la Última Paradoja", que por su excesiva longitud fue dividido en dos: "Corazón Astillado" y "Ángel y Demonio". Como les hemos hecho saber en reiteradas oportunidades, las ideas originales y "recicladas" para los capítulos de los libros que estamos escribiendo actualmente no van a ser sacadas ni desviadas hacia otros proyectos como sucedió con los primeros dos libros de la saga. Por lo tanto, en el caso que suceda como en este capítulo y superemos la cantidad de 6.000 a 6.500 palabras (en esta oportunidad habíamos sobrepasado las 8.000), nos veremos obligados a dividir el capítulo en dos, pero no por eso a sacar ideas de la lista. Así lleguemos a tener 30 o 40 capítulos al final de tanto #LEDT3 como de #LEDT4, no vamos a volver a desviar ideas de capítulos, así que no va a ver nada sobre lo cuál preocuparse. 

Ahora que todo el nuevo material ya ha sido publicado, ¿qué les parecieron los nuevos capítulos de #LEDT3 y el de #LEDT4? Esperamos que les hayan gustado ya que muchas sorpresas, aventuras, peligros y misterios se avecinan en el futuro de los exploradores, tanto en el de Ángel como en el de Luz, Lían y Luna. Habrán enemigos nuevos, enemigos viejos, obstáculos de dimensiones gigantescas...¿a qué más se tendrán que enfrentar cada uno en los próximos capítulos de sus respectivos libros? Queremos que sepan que aún quedan muchas sorpresas por develar tanto en 'La Última Paradoja' como en "Travesías por el Universo", pero que todo va a llegar a su propio tiempo. Básicamente era eso lo que queríamos comentarles respecto al asunto.



































"En esta oportunidad van a poder leer acerca de Ángel y las desventuras que le ocurren durante sus días en 'Ciudad Arpón', ese nuevo plano en el que aparece. Allí tendrá un encuentro con un misterioso demonio que se le aparecerá en el peor de los momentos, vivirá peligros que pondrán en jaque su vida y sufrirá extrañas apariciones que se le manifestarán de maneras que él no espera. ¿Qué significarán todos aquellos misteriosos sucesos? ¿De nuevo hay algo más que solo el destino detrás de los peligros y desgracias a los que él se tendrá que enfrentar?"

Les queríamos comentar, además, acerca de una gran posibilidad que existe actualmente de que creemos un nuevo episodio del podcast "RADIO 'LOS EXPEDICIONARIOS'" en el futuro muy cercano. Puede que si como puede que no lo hagamos, pero la iniciativa está, las ideas están, el guión está a medio-escribir, la lista de canciones están, hay novedades, sorpresas y cosas muy interesantes por comentar por lo que tienen de qué emocionarse. Faltaría solo que tengamos la oportunidad y nos hagamos el tiempo para ello, pero queríamos hacerles saber que existe una muy gran chance de que les aparezcamos pronto con un nuevo episodio (y esperamos que sea más largo que los anteriores por la cantidad de contenido que queremos compartirles).

Bueno, damos así finalizada la publicación bloggera del día de hoy. Esperamos que hayan disfrutado de las noticias y que aguarden impacientes para lo que viene porque...¡cosas muy buenas se avecinan! Ya les iremos adelantando todo cuando llegue el momento, pero recuerden que "el tiempo siempre apremia a los pacientes", ¿verdad? ;)

¡¡Hasta (espero yo) muy pronto, Exploradores!!

11 abr. 2014

Cambio de Planes

¡Buenos días a todos!

¡En este excelente viernes les traemos muy buenas noticias! Después de comentarles por Facebook que la escritura de los nuevos capítulos de "La Última Paradoja" y "Travesías por el Universo" iba muy bien y compartirles un adelanto del quinto capítulo de #LEDT4, el miércoles les dimos la exclusiva por Twitter de que después de todo, como también habíamos adelantado, hubo un cambio de planes en el título del mismo. A pesar de que en un principio planeábamos llamarlo "La Arboleda Viviente", la escritura se extendió tanto que dejó a un lado la idea original y la desplazó para el siguiente capítulo. Es probable, por no decir casi seguro, que el sexto capítulo tampoco se termine llamando de esa manera, pero como todo el asunto de "La Arboleda Viviente" se iba a tratar de una idea de doble capítulo, llamaremos al sexto como lo íbamos a hacer de todas maneras y "La Arboleda Viviente" pasará a ser un solo adelanto de lo que vendrá. Obviamente aquello que tenga que ver con ese título si va a estar, porque como dijimos en un principio, no vamos a quitar ideas de este libro. Solo que en este caso en vez de ser una idea de doble capítulo será una idea de uno solo -así termine siendo más largo que estas 5.500 palabras-, pero en fin: ha tenido que ser un cambio de planes y a último momento.

Y es también en el último momento de este quinto capítulo de "Travesías por el Universo" que se enterarán porqué justamente se llama "Cambio de Planes", ¡así que si tienen ansias de saber la razón les recomiendo que se dirijan en seguida a leerlo! 



Otra cosa sobre la que queríamos hablarles es acerca del sexto capítulo de #LEDT3. En realidad, más que hacerles todo un comunicado queríamos nada más comentarles que será terminado muy pronto y publicado seguramente muy muy pronto también, pero sepan que ya ha llegado a la extensión mínima que requiere uno de nuestros capítulos -tres mil palabras- y que obviamente tendrá acción y sorpresas también. Les haremos llegar un adelanto próximamente, ¡así que estén atentos a nuestras Redes - Sociales porque ya han visto que de un momento para el otro los podemos sorprender, ¿entendido?!

Por ahora eso será todo. Disfruten del nuevo material de lectura y prepárense para lo que está por venir ;)

Los saluda,
Joel Cavaleri :)

26 mar. 2014

¡BIENVENIDO 2014!

¡Buenas noches a todos!

A pesar de que el final de la segunda temporada de "El Artefacto Foráneo" tuvo su lugar el domingo pasado y el 2014 ya ha empezado en lo que respecta a ese proyecto mío, esta es la primer entrada del blog del año y tiene su razón de ser. Hoy publicamos el segundo episodio de una historia que sí le compete a la página y por eso estamos retomando la escritura en el blog el día de hoy y no con la publicación de las páginas de "El Artefacto Foráneo", porque ese proyecto ya tiene su página propia y es allí dónde sus novedades serán contadas, a pesar de que seguiremos por este blog también el lanzamiento del libro pero cuando esté terminado. De todas maneras, como les decía, hoy revivimos el blog porque colgamos a la web el segundo episodio ya completo de "La Ciudad Gris", llamado "TRANSMISIÓN". 

Puedes leer el dicho episodio desde su respectiva página en Potterfics. Les queremos informar también, por si no se enteraron con las actualizaciones más seguidas desde nuestra cuenta de Facebook, que la razón por la que no escribimos ni avanzamos en ninguno de nuestros proyectos durante el verano ha sido porque habíamos tenido ciertos inconvenientes con la computadora en dónde mantenemos la mayor parte de los archivos necesarios para la producción de 'Los Exploradores del Tiempo', 'El Artefacto Foráneo', y nuestros demás proyectos, y tuvimos irremediablemente que esperar hasta mitad de Febrero para poder volver a las pistas. Afortunadamente, ya hemos solucionado todo lo que había por solucionar y ya hemos retomado la escritura de los capítulos correspondientes a #LEDT3 y #LEDT4, terminado y publicado las páginas restantes -más algunas extra- de la segunda temporada de 'El Artefacto Foráneo' y continuado otros proyectos, como el episodio de 'La Ciudad Gris' que traemos terminado el día de hoy y demás. Aún no estamos en condiciones de publicar ni un capítulo de 'Los Exploradores del Tiempo' ni nada más, pero esperamos que pronto sí, y ya los mantendremos informados a su debido tiempo por medio de las redes sociales.

En fin, estaremos pronto de todas maneras por aquí y no dejaremos que pase demasiado tiempo hasta tener un nuevo capítulo de #LEDT terminado, ya que para este año tenemos planeado un avance bastante importante en ambas historias, pero por lo que a esta noche respecta, hemos cumplido. ¡Esperamos verlos muy pronto!

Con un gran abrazo saluda,
Joel Cavaleri.