25 dic. 2015

#EspecialNavideño2015 - DÍA 25


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Queridos lectores:

Este especial navideño ha sido muy especial por muchas razones: porque teníamos muchas ganas de hacerlo, porque publicamos textos muy personales y que nos gustaron mucho escribir; porque el año pasado no lo pudimos hacer y le pusimos mucho empeño a este, y bueno...porque ha sido un lindo 2015 y esta es una muy buena manera de celebrarlo. Si bien en muchos sentidos es un especial navideño muy distinto que "Navidades con Los Exploradores del Tiempo", más que nada por no hubo en apariencia ningún texto relacionado con la saga, en realidad sí lo hubo: uno de los regalos anteriores es CANÓNICO, lo que quiere decir que sí está situado en el mismo universo que la saga que da nombre a este portal. Y es un cuento muy especial sobre el que algún día nos dedicaremos a desarrollar con más profundidad. 

Por lo pronto, de más está decirles que nos ha encantado haber compartido con ustedes estos últimos 25 días, así como hemos disfrutado mucho de todo lo vivido en este 2015. La saga atravesará un período complicado hasta que pueda terminar la carrera que estoy haciendo, eso es indiscutible, pero creo que todo será para mejor, porque dentro de un par de años voy a tener las suficientes herramientas para hacer de Los Exploradores del Tiempo una saga con más cuerpo, con un contenido mejor pensado y un desarrollo mucho más cuidado que aquel por el que ha venido transitando. Esto significa muchas cosas, muchos cambios, pero no es tiempo de entrar en detalles. 

Les queremos desear una feliz navidad y felicidades en esta época de festejos, alegría y buenos momentos. Ojala que el año próximo todo sea aún mejor y sus deseos puedan realizarse y hacerlos muy felices a todos. Disfruten de la familia, las amistades, los amores y también de los desamores y las tristezas, porque todo forma parte de este viaje que es la vida y de todo debemos aprender y conseguir que nos saque una sonrisa en algún momento.

Los dejamos con los outtakes (fotografías no utilizadas/seleccionadas) de la sesión temática para el #EspecialNavideño2015, y con una lista de reproducción pottérrica para aquellos que puedan y sepan disfrutarla como se merece. Y bueno...no me queda más que decirles que...¡Feliz navidad y próspero año nuevo!

Se los desea de corazón...
Joel Cavaleri

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DÍA 25

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24 dic. 2015

#EspecialNavideño2015 - DÍA 24


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Sobremanipulado día y noche,
avasallado por los delirios humanos,
controlado por los defectos mundanos,
es llevado a revelarse contra lo que lo oprime.
Su espíritu luchará valiente contra lo que se le presente
y si no logra interrumpir el estado de hipersueño
intentará acabar con La Hiperpesadilla.

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DÍA 24

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LA HIPERPESADILLA - LA BITÁCORA ESPACIAL

EPISODIO VI

Pasó una semana desde mi última entrada. No era la cantidad de tiempo que tenía pensado dejar pasar antes de una nueva, pero ocurrió algo por lo que me moría por escribir. Los mandamases nos mandaron una pequeña visita. Extraterrestres. Sí, yo pensé lo mismo. Horribles, verdes, cabezones…pero no, no eran así. Nos dijeron que ese era un mal estereotipo de películas de Hollywood, y que no había que prejuzgar a quienes serían nuestros huéspedes por el tiempo que fuere. Me pareció un experimento bastante peculiar, a decir verdad. Muy interesante, y que captó mi atención más que la mayoría de los entretenimientos insulsos con los que nos habían alimentado hasta entonces. Me predispuse a lo que creí sería una jornada para no olvidar, pero admito que tenía algo de miedo. Era obvio que no iban a intentar hacernos nada, y que estábamos a salvo (o sea, tan a salvo como se puede estar cuando se está a total merced de semejante grupo de psicópatas), por lo que intenté tranquilizarme. Ese día nos pusieron a todos en una habitación especial, nos mostraron imágenes de la raza que íbamos a recibir, y nos hicieron aguardar a su llegada. Hubo una interesante cantidad de ridículos funcionarios ese día. Era obvio: nos querían hacer sentir tranquilos.

Llegué a estarlo, para ser sincero. Éramos unos cuantos humanos allí y ellos no iban a ser muchos. Me sentía como un periodista a punto de participar de una conferencia de prensa; como si la raza humana sobreviviente y despierta (porque básicamente, éramos todos los que estábamos allí representantes del homo sapiens) le fuera a hacer una entrevista a los vecinos intergalácticos. Los mandamases sacaron las banderas de la inclusión, la tolerancia, el respeto y toda esa mierda que no supieron tener para los propios hermanos y hermanas en la Tierra. Se notaba tanto que nos querían lavar el cerebro con eso también que hasta la sensación de ser manipulado me tranquilizó. Me sentí como si fuera solo otro día más en la nave almacén. Y lo era, sólo que nos iban a visitar extraterrestres. Pan comido.

Aún así, cuando aparecieron se me renovó un poco el pavor. Era lógico, y no lo pude evitar, por más que nos hubieran mostrado imágenes de ellos, su método de vida, su planeta, su arquitectura, su cultura, y todo lo referido a ellos. Les faltó enseñarnos a hablar su idioma, nada más, y ya se habían encargado de tener unos cuantos traductores. Yo estaba lejos de la puerta por la que entraron, razón de más para tranquilizarme. Su piel era traslúcida, brillante. Eran altos, esbeltos, y gracias a Dios que tenían puesta ropa. Fueron armoniosos, casi celestiales. Si no hubiera sabido que caminaban, hubiese jurado que se dedicaban a flotar a centímetros del suelo. No producían sonido más que al hablar, y aún así lo hacían de manera angelical. ¿Qué querían que pensáramos, que eran mensajeros del señor? ¿Era eso una especie de enseñanza cristiana o religiosa por un método poco ortodoxo? No lo sé. La cuestión fue que hablaron pausado acerca de la paz entre su raza y la nuestra, el comienzo de una relación que esperaban que durara toda la eternidad o al menos los años venideros, y una nueva era para la humanidad y para la historia del universo al unirse nuestra raza a la de todos los demás. Aparentemente estaban bien organizados. Qué manía tienen todos por el control. Sentí que me querían decir que me controlarían hasta el día en que muriera. Hablé con mi grupo y sintieron lo mismo, pensaron lo mismo que yo y hasta un par de cosas más.

Su visita no duró demasiado. Pueden haber sido pacíficos y todo lo que quieras, pero me alegré de que se hubieran ido. No hubiese podido agregar su imagen deambulando por los pasillos y agarrándome del cuello a mis pesadillas habituales. Hubiese estado bravo dormir con ellos en la habitación de al lado. Imaginé que nuestros mandamases estarían en ese momento tildando a la misión como cumplida. Por lo que mí respecta, solo fue una prueba más.

Otro más de sus juegos. Siempre lo supe, y nunca lo dudaré.

23 dic. 2015

#EspecialNavideño2015 - DÍA 23


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DÍA 23

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LA MÁQUINA M
METRÓPOLIS (PARTE 2)
EPÍLOGO

Una carta escrita por Milo, Ciudadano de Nueva Metrópolis

      Si hubiera una manera de proteger a los seres queridos de los males de la humanidad, de la guerra, la enfermedad, la pobreza... ¿no lo harías?
      Como aquellos de nosotros hemos optado por permanecer aquí para reconstruir nuestra ciudad, edificar de una nueva Metrópolis de la que hemos luchado tan duro para destruir, a menudo pienso en los momentos finales de la guerra. ¿Sabés lo que se siente al celebrar un momento a tu alcance, sentir cientos de vidas revoloteando dentro de tus manos ahuecadas, y saber que en un instante podrías aplastarlas? Tener a las personas bajo tu directo control es aterrador, porque en ese instante, lo correcto y lo incorrecto se realinean a sí mismos para coincidir con tu próxima acción. Te convertís en el centro del mundo.
      Sólo me sentí así por un momento, en verdad. Mientras nos organizábamos, lidiábamos con los heridos, y nos deshacíamos de las Máscaras Negras de sus armas, me sentí cada vez menos como si estuviera sometiendo a los otros a mi voluntad. Yo simplemente estaba haciendo mi mejor esfuerzo para llevar a cabo un plan - un semidiós empujando las cosas hacia adelante de manera que una rueda más grande y antigua  pudiera seguir girando sin problemas. Un guardián de acción armoniosa. Eventualmente, el hechizo se rompió. Ya no tengo el poder que tenía, pero su recuerdo permanece.
      A veces…
      A veces lo quiero de vuelta.
      Mi influencia en la comunidad es una voz entre muchas otras. Mi poder se basa en el tamaño y la fuerza, y las acciones pasadas en la memoria de la gente. Pero los ciudadanos no han visto lo que yo he visto. Ellos no saben lo que sé. No sienten la viva ausencia de los brillantes hilos que una vez nos conectaban - que los conectaban a mí. Los hilos que me permitían sentir su dolor, conocer sus esperanzas y sueños, y apreciarlos - protegerlos mejor que nadie. Cuando surge un conflicto, como inevitablemente lo hace, sobre la mejor manera de avanzar en esta nueva vida que estamos creando, el progreso se detiene. Me siento y escucho cómo gritan sobre pequeñas preocupaciones, y me hierve la sangre, porque conozco su profundo deseo de paz - lo he sentido en cada uno de ellos - y es tortuoso verlos aplastar sus propios sueños por falta de liderazgo. En esos momentos, oigo la voz de nuevo.
      Me llama suavemente, desde algún lugar profundo y oscuro. Si cierro los ojos y escucho, la luz blanca que recuerdo empieza a brillar detrás de mis ojos. Si pudiera alcanzarla, ¿ellos me escucharían? Si pudiera traer esa luz de nuevo a esta ciudad, ¿podríamos prosperar?
      Sé que nunca voy a ser una persona ordinaria. Mi cuerpo metálico es una curiosidad para algunos, una amenaza para otros. No sé si estoy envejeciendo, si alguna vez voy a morir. No puedo ignorar estas diferencias, así que debo aceptarlas. ¿Por qué no elegir creer que soy así por una razón? ¿Por qué no aceptar mi lugar apartado del resto, y tomar el poder ante mí?

Si el poder viene llamando, responderé.
Por la paz y la prosperidad de Nueva Metrópolis,
Milo.

METRÓPOLIS

22 dic. 2015

#EspecialNavideño2015 - DÍA 22


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Atado a su difícil decisión,
a su elección por la lucidez,
a una consciencia que abarcará años y años luz
se vio en la obligación de llevar un registro.
Una empresa que lo mantendría cuerdo,
un atrevimiento de repercusiones peligrosas.
Es un diario de las vivencias en el cosmos.
Es La Bitácora Espacial.

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DÍA 22


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LA HIPERPESADILLA - LA BITÁCORA ESPACIAL
EPISODIO V


Hoy se cumple un mes desde que estamos de viaje.

Esto es una locura, una falsedad, un desastre. No somos más que un experimento, una prueba, ratas en un laboratorio flotante, en el arca de Noé. Jake y Chris piensan igual que yo, son mis leales compañeros y no sé qué haría sin ellos. Tenemos otros adeptos, simpatizantes. Nick, Emille, Matthew, Bob, Frankie, Zachary, William...todos nos hemos puesto en contra de todo este horrible proyecto, aunque sutilmente. Ya no salimos los últimos dos sábados. Bastó uno más para darnos cuenta de que todo era demasiado falso, pretendiendo ser demasiado real. Quieren que no pensemos en que todo esto es otra manipulación, no quieren que nos demos cuenta de que aunque hayamos destruido el mundo y estemos migrando a otro, todo será igual. Piensan que nos podrán convencer de que esta vez harán las cosas bien, que cuidarán el medio ambiente, que serán responsables con los deshechos y que habrá paz y democracia en el nuevo mundo ideal. Es todo falso. Nos quieren controlar más que nunca. Nosotros solo servimos para reproducirnos. Las ginoides que se nos lanzaron, pretendiendo solo hacer querernos pasar buenos momentos, vestidas con poca ropa y todas exuberantes...son recolectoras de semen. Suena horrible, lo sé, pero es lo que son. Nos estudian, nos alimentan según eso que necesitemos.

Bob tiene 47 años y él ya sabía que era infértil desde antes de subir a la nave almacén, y a él también se le lanzaron. El jugo de todos los demás en las comidas sabe diferente al suyo. Nos hemos 'confundido' de vasos 'sin querer' en el almuerzo y la cena, alternando para comprobar nuestra teoría, y es verdad. Lo están drogando para hacerlo fértil. El problema es, desgraciadamente, que él no puede escapar a ello por más que lo quiera. El agua de su ducha sabe igual que el jugo aunque parezca agua. Y por más que no la beba, su piel la absorbe. A él no le molesta por ese sentido...porque adoptó a dos hijos que están ahora en hipersueño junto a su esposa y le encantaría tener un hijo por sí mismo...pero le molesta la intención. La omnipotencia de seres iguales a nosotros. Eso le jode, igual que a todo nuestro grupito.

Los demás despiertos no son adeptos porque no nos hemos propuesto hablar con ellos sobre el tema, pero hemos escuchado cierto descontento con ciertas cosas. Los entretenimientos; los libros, por ejemplo. Una chica se puso a re-leer un libro que tenía antes del holocausto, y descubrió que la versión del que está en la nave es diferente. Muy sutilmente, casi imperceptible...pero ella lo percibió. Nos detalló el asunto, pero no entendimos bien qué era lo diferente. Algo sobre que el final, en el que ganaba la chica y su grupo contra el gobierno, pero en esta versión lo hace y sin embargo se siente horrible, como que cometió un error. Nada que ver con la versión original. La cuestión es que nos controlan. Necesitan hacerlo, y lo hacen demasiado...tanto que nos damos cuenta. Y lo peor es que se deben dar cuenta de que nosotros nos damos cuenta...pero deben querer esperar para ver que hacemos nosotros. Piensan que es nuestro turno de mover las fichas...mientras nosotros soñamos con tirar el tablero bien a la mierda. Algún día ese sueño se va a volver realidad.

No somos violentos...aún. Tenemos que organizarnos. Hemos visto de lo que son capaces, y no les va a costar nada reducirnos. Nosotros estamos dispuestos a seguir hasta donde nos dejen hacerlo. Por ahora, los odiamos en secreto, como lo ha hecho la humanidad tooooda la vida. Pero eso no será por mucho. Hemos estudiado la nave meticulosamente, su funcionamiento, sus horarios, su rutina y su estructura. Es muy grande, y necesitamos recorrer un par de pisos más que nos son desconocidos antes de armar un plano y de allí, un plan. El más grande de todos es el de los ataúdes. Yo les llamo así porque parecen todos muertos, pero no es el nombre más apropiado ni el oficial. Es frío, de varios pisos de altura, y la gente está 'guardada' como si fueran paquetes de yerba. Empaquetados, aprovechando el lugar al máximo. Nos advirtieron que podía ser traumatizante, pero yo lo quería ver igual. Alegaron que no podría haber otra manera de llevar a tanta cantidad de personas, aunque tienen cuidado en establecer números exactos. Compadecen sus declaraciones explicando que cada persona en hipersueño está sumamente cómoda, que sus 'estaciones de sueño' fueron diseñadas ergonómicamente para garantizar una estadía sana y reconfortante y bla, bla bla. Se las ingenian para usar el poder de las palabras de la misma manera que utilizan su poder sobre todo lo demás. Tienen una manía por el poder que me sorprende hasta mí a veces. Me dan asco.

Los funcionarios se portan como idiotas. Se hacen los mucamos, los que están para toda nuestra disposición. Les falta limpiarme entre los dedos de los pies y leerme un cuento antes de ponerme a dormir todas las noches. Son insoportables. Obvio que exagero un poco, nunca nos tocan más de lo necesario. Evitan todo contacto físico, pero sí son entrometidos en cuanto a presencia permanente, invasión del espacio personal y su pesadísima personalidad colectiva. Son todos iguales, parece que les hubieran lavado el cerebro. No quiero pensar que son todos robots, porque esa idea me atormentó un poco. Imagino ojos robóticos ahora en las esquinas...pero bueno, se me va a pasar. Es cuestión de que otra cosa me preocupe más que esa y cambie de tormento, nada más.

No sé que más decir. Ha estado muy tranquilo. Dentro de nosotros surge una especie de sentimiento revolucionario. Es obvio, es casi natural en el hombre el querer odiar algo. Nosotros los odiamos a ellos, ellos nos odian a nosotros, pero nosotros vamos a seguir el juego hasta que se nos termine. No podemos hacer otra cosa, igual. El juego perverso que nos proponen no es más que otro entretenimiento, uno que parece más real, pero bueno. Podríamos elegir no jugarlo, rendirnos y echarnos a dormir unos largos añitos, pero a veces imagino qué pasaría si lo hiciéramos y se me ponen los pelos de punta. Si este experimento fallara, el de estudiar a sujetos despiertos mientras los demás seres humanos sobrevivientes a este supuesto holocausto -que a veces hasta se me ocurre pensar que también fue adrede- hibernan; ¿no serían capaces de despertar a otros con tal de ponerlos bajo estudio también? No es algo tan descabellado de pensar, podría suceder. Una larga explicación llena de palabras, un lavaje de cerebro durante la consciencia, y listo. Ya tendrían nuevos conejillos de indias que vigilar.

Estas ideas son peligrosas, pero a veces tenemos...tengo que correr estos riesgos. No considerar algo de lo que pueda llegar a pasar es no estar preparado para ello, y ese es un lujo que no podemos darnos. Ni siquiera aunque corra riesgo nuestra salud mental. Ya ni sé lo que debemos y no debemos hacer...pero algo que no haré será rendirme. Esto no se acabará hasta que se acabe.

Como última cosa que podría recalcar aquí...en un tono más feliz y más simpático...es que le robé un beso a Annie. Fue un arrebato, bastó que me mirara a los ojos cuando de casualidad chocamos en un pasillo en una salida para estirar las piernas, y de tenerla tan cerca no me pude resistir. Pasó hace dos días, y no pude pensar en otra cosa más importante desde entonces. Que algo tan sutil me desvíe de mis ideales suena adolescente, pero...ella es demasiado bonita y yo no soy tan mayor. Le llevo apenas cinco años...casi nada. Y menos en este viaje de mierda. Aquí no importa el tiempo y no me importaría pasarlo con ella...pero si me enloquece con solo un beso y una posterior huida, me enloquecerá con lo que sea.

Y yo que creía que enloquecería por algo más serio...que inocente que fui. Hay muchas cosas que se escapan de mi vista, pero no creí que alguna vez desearía con tanto fervor que ella no lo hiciera nunca más. Ya veremos que sucede. Detrás de todo hombre hay una gran mujer, después de todo, ¿no?

Fíjense la cursilería con la cuál hablo, a veces me sorprendo a mí mismo.


Ojos en el premio, Milo...ojos en el premio.

21 dic. 2015

#EspecialNavideño2015 - DÍA 21


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DÍA 21

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LA MÁQUINA M
METRÓPOLIS (PARTE 2)
CAPÍTULO 6
LUMA

There is darkness again. Luma searches for light but finds none. She searches her memory for the last light that she remembers and sees again the terrible battle in the depths of the city and all the bursts of color: vaporous greens sparked by those horrific and gleeful children, the blue jolts of electricity shuddering through the joints of the android boy whom she vaguely recognized--a face in the crowd--the white-heat flames that spewed from the Black Masks that defended Metropolis, and the dull ruby glow of the bodies of their victims that lay smoldering to ashes...but the color that lodges itself in her memory above all others is the strange glow of the crystals wielded by the three figures who stayed by her side throughout the ordeal, those ghostly brothers whom she felt so in tune with.
On remembering those crystals, Luma sees them clearly in front of her, and has a brief feeling of deja vu, remembers the philosophical chat that she’s already had with this crystal or dream or whatever the strange entity is that glows before her again.
“It’s you again,” she says sweetly to the crystal, as if greeting a stray cat that comes around to pay homage to her ankle on a daily basis, and at this thought, the form of the crystal dissolves into the shape of a cat, every hair and whisker bristling ethereally, its tail swishing a trail of light through the darkness like a neon glow-stick. It gathers its paws under itself, regards Luma with a high squint, and purrs with a vibration that awakens the stars around them.
“There is no ‘me,’ Luma,” the cat purrs. “The ‘me’ that you see before you is nothing but a small fraction of energy that powers the engine of our universe. And thanks to your sacrifice, the energy that powers it will continue to burn well.”
“But it was so horrible, little cat,” Luma begins to cry. “You’ve no idea! There was so much death and it was all so terrifying, but I did my best...we found the king, me and those three ghostly men with the crystals, and he wasn’t even human, you know, he was just this all-consuming monster, sucking the life out of everything around him like a black hole or something. But I did what I was supposed to do, I think. You and so many others, those poor people in the tubes, were telling me to change things, to be like the mouse setting off the trap, you know? And I think I did that, I pushed back, and everything changed, but I don’t know what happened, I--where am I now, cat? What has happened?”
Luma collapses in a heap upon herself, so eager to tell the cat everything but lacking the breath to tell it. The cat yawns, baring its constellation of fangs. “I can show you,” it says.
In the darkness of space that the girl and the cat converse in there suddenly appears the lights of a giant city on an otherwise lifeless planet. As Luma squints she can see the pops and sputters of fireworks. She gasps, fearing this to be the signs of ongoing battle, but the cat yawns and the city draws closer and she can see clearly now all sorts of people and other creatures dancing jubilantly in the streets, hugging and shaking hands or paws or tentacles with each other. Presiding over the celebration is a gigantic M, emitting its glow over the city as if fueling the energies of each and every reveler below.
“It’s not a battle!” Luma whispers to herself. “It’s a party! What can this mean, cat? Did we free them? Did I really stop the King?”
“The King’s power has been absorbed by the M and now radiates outward along paths that he never intended to be two-way streets. What he constructed to his own advantage now serves the people that he exploited for so long. Look closer, Luma.”
She gasps. Underneath the tendrils of light and energy that radiate from the M she sees herself in a terrifying form--eyes bulging, mouth twisted, arms splayed outward and tangled into the framework of the M. Her body, her own limbs and heart and lungs, enmeshed so horribly within the that great machine, remind her of a mouse caught in the deadly mechanism of a mousetrap.
“Do not be alarmed,” the cat says. It stretches, bursts, and takes the form of a skull before continuing. “Just as there is no ‘me,’ Luma, you must also realize that there is no longer a ‘you.’ Like a mouse being crushed by a mousetrap, you have triggered a great event that has required great sacrifice. I have always been this way--pure energy with no form--but you are new to this, and still must learn what this means. Your corporeal self has been rendered quite obsolete, as you can see, but that sacrifice brings new energy and vitality to a world that has been deprived of life. Every action has a reaction, Luma, and your action has had effects that resound further than you could ever imagine.”
Luma begins to cry, moves her hand to wipe her eyes, but her hand encounters no cheek to wipe her tears from. There is only light upon light, and as she regards herself she can see only tendrils of tiny stars that vaguely resemble arms.
Suddenly there are several space shuttles setting off from landing pads on the high towers of Metropolis, great titanium-clad balloons adorned with fins and engines, slowly gaining elevation as they push towards the stars. They grow closer and closer to Luma and her ethereal companion, and before she can think to try and move away or wave and shout to stop them, the ships are bearing down upon her. She is struck head-on by one of the great vessels, and she screams at the expectant pain, but the ship only moves through her as if cutting through air, and as it flies through her she is subject to a tour of the its insides: the engine room with its mechanical teeth pounding fuel into velocity, the deck with its mechanics arching over control panels, and the cabins with their passengers, various species nestled in each others arms. The ship passes through her on its course and Luma is left in the darkness of desolate space once again. She continues to cry, her tears of loss becoming tears of delight, and finds herself laughing.
“Refugees,” the skull says, “finally free to leave the city that held them captive for so long. They are going home now, thanks to you.”
Luma looks down at the city and smiles. “Then it is done,” she whispers.
She can hear the thrum of music coming from the revelry below; drums that shake the whatever buildings are left standing and keyboards that belt out tunes like lasers. The dancers in the streets are moving in such a frenzy that they seem on the brink of rioting. There’s a swirl of rain clouds over one part of the city and Luma can hear thunder colliding with the beat of the music, but the crowds do not look for cover from rain or storm, they only dance on in glee. The M shines on brightly, a beacon of pure energy and life amid the darkness of space.

THEN IT IS DONE



20 dic. 2015

#EspecialNavideño2015 - DÍA 20


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Un estado inconcebible.
Años luz de distancia
que separan un destino
de una larga travesía por recorrer.
La primera opción era el hipersueño,
pero descansar en tales perturbadoras circunstancias
solo logró hacerlos pasar un mal viaje...
fue una verdadera hiperpesadilla.

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DÍA 20

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LA HIPERPESADILLA - LA BITÁCORA ESPACIAL
EPISODIO IV


Ha pasado una semana desde que partimos.
Con una semana, me refiero a 168 horas de consciencia, entre el tiempo que permanecemos despiertos y el que lo hacemos dormidos, el cuál es un poco más en cuanto a la duración del viaje. Desconozco a qué velocidad viajemos, pero desde las ventanillas parece muuuuy lento. A veces, muy a las perdidas, nos cruzamos con alguna roca perdida en el vacío, y pasa flotando a velocidades altísimas. Es el único momento en que me percato de que nos estamos moviendo. Nos han informado acerca de la posibilidad de integrar a la nave seres extraterrestres que nos hagan de visitantes cada tanto. Una vez por año, una vez por mes, nos dicen que eso habrá que verlo y estudiarlo. Qué manía que tienen por analizar todo, por convertir todo en números, en datos, en información, en archivos. Hasta yo tengo un número de identificación, recién mediante el cual acceden a mi nombre. No sé porque no se guiarán por mi nombre para saber mi identificación, lo cuál sería mucho más fácil de recordar. Igual, con todo eso de copiar y pegar...es sencillo memorizar cualquier cosa. Lo hace la computadora, así que para qué gastarse.
Yo al menos me preocupo por recordar a todos. Antes no me llamaba la atención, pero ahora es una distracción más. Averiguar la historia de mis compañeros, sus vivencias, sus versiones de lo ocurrido, lo que más añoran, lo que más extrañarán, los nombres de sus familiares y las cosas que les gustan...todo me sirve. No lo guardo como un archivo, algo que memorizar. Lo reflexiono, lo vivo yo también, me pongo en la piel de esas personas, y trato de comprender lo que los llevó y lleva a hacer tal o tales cosas. Me humaniza más la estadía, supongo. Me saca de la rutina, por así decirlo. Uno se cansa rápido por aquí, eso es algo que fui aprendiendo en la marcha. Levantarse, comer, distraerse, comer, distraerse, comer, distraerse, comer, y acostarse. Al menos varío las distracciones, intentando no repetirlas, no esquematizarlas, no hacerlas rutina. Hasta ahora no probé todo lo que hay y ya repetí cosas, lo cual dentro de todo me ayuda a mantenerme optimista. Me guardo cosas interesantes para probar luego, como las películas. Haría lo mismo con la música, pero no puedo evitar estar todo el día escuchando algo. Al menos, hay un infinito almacén de discos y sencillos sueltos. Tendré mucho que averiguar, mucho por descubrir en la temporada que pasemos acá, así que habrá que tomárselo con soda.
Hay una chica en particular que me llamó la atención. Es hermosa, simétrica, pero me alegró mucho más verla el 'sábado' ese en que el pequeño club abrió. Todos nos vestimos provocativos, enseñamos más que de costumbre, y fuimos a un lugar lleno de 'gente'. La 'gente' ésta estaba bien diseñada. En la barra, eran mozos convincentes, en el baño, gente orinando como cualquiera, en la pista, buenos, regulares y malos bailarines, y en la charla...eran dados. Pero a mi me interesaba ella, la chica de carne y hueso. Traía puesto algo cortito y apretado, y me atraía más eso que una ginoide sin nada, por mucho más carnosa que fuera. Pero era demasiado pronto para actuar, para acercarme y decirle algo, elogiarla más allá de la sonrisa que le dirigía cuando nuestros ojos se cruzaban, o más bien cuando ella se percataba de que yo la estaba mirando. Chris y Jake se animaron a más y esa noche probaron con las robo-rameras. No se quejaron, me han detallado cosas que prefería no saber.
Beber y escuchar música bailable me sirvió de mayor despeje que mis intentos durante la semana. Es raro, pero me puse a pensar en un momento de dónde saldría tanto alcohol...tantos robots. ¿Para qué los querían en la nave? ¿De qué servían? ¿Y si alguno de los que no hibernábamos nos encariñábamos demasiado con alguna de las dos cosas? La palabra clave para la situaciones desastrosas parecía ser demasiado. Si pensabas demasiado, enloquecías, si no dormías en lo absoluto te ponían a dormir, si no bailabas cambiaban la música, si no te gustaba un trago te daban otro a probar hasta que encontraras alguno que pudieras tomar mucho. Era extraño, demasiado, y nadie quería contestar nuestras preguntas...parecía una pesadilla.
Pero al otro día mejoró. La pesadilla parecía haber terminado, a pesar de las secuelas físicas. Todos volvimos a la normalidad, y hasta me pareció solo encontrar recuerdos positivos de la noche anterior. La bella chica volvió al uniforme, al igual que todos los demás, y a nadie le pareció incomodar algo de lo sucedido esa noche. Todos sintieron que había sido algo normal. A mi me pareció demasiado normal, y por  lo tanto, demasiado extraño. No lo sé...todo fue rutinario en estos últimos dos días, pero ya veremos qué suceda el próximo 'sábado'. Lo único que ansío para ese día es volver a ver la chica vestida tan linda como la vez pasada.

Por cierto, su nombre es Annie.

19 dic. 2015

#EspecialNavideño2015 - DÍA 19


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La particularidad de estos tres sonetos es que tienen una practicidad muy característica. Fueron pensados para que al recitarlos, logren un efecto en especial. Fueron escritos para convertirse en conjuros, en hechizos. Estos son los sonetos mágicos: el reparador, el teletransportado y el ritual.

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DÍA 19

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Soneto reparador

Los errores sin querer cometidos
En nuestro pasado más inmediato,
Desháganse según sea sensato
Hasta los accidentes transcurridos;

Mas para las heridas recibidas
Por los externos que las infringieron,
Se les retribuya a los que sufrieron
Todas aquellas cosas ya perdidas.

En caso de que el daño irreparable,
Resulte en un desequilibrio errante,
Que se tomen cartas en el asunto:

El olvido de autores deplorables,
Que de horribles dolores es causante,
Sea castigado, sin más difuntos.

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Soneto teletransportado

Mediante el mantra de la corporeidad
Que brinda poderes elementales,
Desde las fuentes de los inmortales
Hoy invocamos a la divinidad.

Que todas las barreras traspasando,
Pueda transportarnos en cuerpo y mente,
A la dirección tenida presente
Al momento de irnos despegando.

Del suelo en el que hoy nos encontramos,
Hacia la tierra una vez prometida,
Cuando el deseo estuvo formulado.

Estando nuestros rumbos prefijados
Y hallada la señal de la partida
Cumplid la voluntad de haber viajado.

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Soneto ritual

Como las galaxias expandiéndose,
Mutando por todas las direcciones
Transforma contornos y dimensiones
Mientras mis manos van dividiéndose

Altera patrones establecidos
Por antiguos rituales similares
Y construye sobre nuevos pilares
Algo que nunca hayamos conocido.

Que la luna sirva como testigo
De nuestras plegarias por la evolución,
Y que con la llegada de un nuevo sol,

Se alce la respuesta así, consigo.
Muévanse y que converjan los destinos
Y consígase al fin la transformación.

18 dic. 2015

#EspecialNavideño2015 - DÍA 18


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DÍA 18


LA MÁQUINA M
METRÓPOLIS - PARTE 2
CAPÍTULO 5
REGODEO


Metropolis, city of dreams.

If you could do it, if you could shake off the suffocating drudgery of the Line and rise up into the air to view the city from above, it wouldn't look so different than before. Lights still glimmered; edges still gleamed sharp. Even if you spun in the air, arms outstretched, and swan-dove back down to the ground, you'd have to get quite close before you saw the scorch marks, the blown-open doors, broken windows and scattered debris that marked a territory at war. If you did get that close, your last thoughts before your death by high-impact collision might be... it looks much nicer this way.
* * * *
"THOSE WHO WISH TO RE-ENTER THE FACILITY MAY DO SO NOW, SINGLE FILE. YOU WILL BE SAFE IF YOU REMAIN CALM AND ENTER VIA THE MAIN ENTRANCE."
Lying flat against the dented metal surface of Milo's back, Seff snorted. Milo rolled his eyes in agreement as he watched an unfortunate Black Mask disappear under a swarm of Line Workers, whose murderous fury was palpable even from their high-up hiding spot. Those who wished to re-enter the facility probably wouldn't have nearly blown it up just to get out.
The rooftop was high enough that Milo didn't worry about being spotted, and lying prone with his face jutting just over the edge, it was a good vantage point for observation. The Kids had tried to bully him into the conflict zone the second they'd surfaced from the tunnels, but while the idea of stomping and rending his way through a throng of Black Masks grew more appealing with each Citizen they brought down, Milo wasn't as confident in his invulnerability as his gang of scrubby architects. He'd scouted a safe haven immediately and started climbing, Kids following even as they hurled insults and tried futilely to make him obey. Eventually he'd convinced them a little strategic planning wouldn't hurt. And besides, he'd pointed out, he might survive a direct assault on the City Guard, but the rest of them would absolutely be eaten by Dogs.
And speaking of... Milo cringed as the unmistakable metallic jingling reached his ears and a herd of sleek, armored quadrupeds came tearing out across the open square. They set upon the struggling Liners with swift efficiency, and whatever momentary advantage the CItizens had enjoyed was lost. The Dogs. They were more frightening than the Guard, with their animal viciousness. They had to be machines, but they bit like they were starving, and when they barked it sounded like a trash can hitting a window. It was the Dogs more than anything that kept Milo hesitant. There was no way he'd let these Kids, gross and creepy though they were, follow him into that kind of danger. Though he was a little worried if he kept up the "observing" much longer, they'd start throwing themselves off the roof out of boredom.
True to form, there was shuffling and bickering behind him and then the sound of something metal being wrenched out of place. Milo looked over his shoulder.
"What are you doing?" he said irritably. The three Kids yanking savagely at the intricate contents of a circuit box they'd pried open glanced guiltily at Milo for all of half a second and then immediately went back to what they were doing. "What are they doing?" Milo craned his neck to ask Seff, who was watching them with a considering look.
"That's Power Grid access," he said, cocking his head. "Or like, it is if you-- yeah they already-- no but you guys--" Seff sprang from his perch and scrambled back to join the others, fingers already twitching. Milo left them to their frantic huddle and turned his attention back to the fighting below. The Liners left standing were split up in two groups, one cornered by Black Masks, the other by Dogs. Backs against walls as the City Guard advanced. He closed his eyes. What could he possibly--
Seff ran over Milo's back with a series of hollow clanks and jumped down beside him into a crouch. "Check it out," he said, grey, cracked grin blooming huge on his face. Before Milo could raise an eyebrow in question, one of the Dogs was hit by lightning and exploded.
A cheer rang out from the Kids and Seff howled with laughter, rolling over on his back and kicking. Milo's mouth dropped open. "Wha--" he started, but there was a high-pitched "Ready ready readeeee--go!" from behind him and another Dog popped like a blossom bursting open. "How are you guys doing that?!"
Seff's eyes were dancing. "We're just overloading those flood wires, over there," he flung an arm out, indicating a thick twist of sparking lines stretching over the length of the square. There was some anticipatory giggling, and Milo watched astonished as another Dog passed under the wires and a crackling strand of light slapped down on it like a frog's tongue. Another victory cheer, and Milo shook his head. Seff pounded on his shoulder plate in manic glee.
"This is a good hiding spot!" he crowed. "We can have all sorts of fun up here!"
Milo watched as the confused Black Masks tried to corral the startled Dogs, Citizens taking their moment to scatter. He turned to face Seff.
"What else can you do?"
* * * *
There's not much room...in our cocoon...our little elevator to the stars...
Luma sat folded up, the glow from the Brothers' crystals so bright it hardly made a difference if her eyes were open or shut. There was a sensation of traveling while remaining completely still, the four of them encased in light, sliding through the layers of the earth. In contrast, her mind felt unfolded, spread out and draped over the entire city. A light touch and she could read everything.
The battle at the city center was a bright mosaic of anger and pain. It looked like waves crashing. It looked like water circling a drain. The citizens were like a fire trying to gain purchase on something too cold and wet to burn. Luma could feel the strength leaching out of them and pushed further, looking for help. Under the streets, just a short distance from the frantic conflict in the square, the hidden prison beckoned her with slow, rhythmic breaths. Time to get up...
She aligned herself with each sleeping prisoner, made her eyes their eyes and helped them awaken. She felt the shape of them, alien and familiar, felt the muscles stretch and sluggish hearts begin to beat again, in time, with purpose, for one single reason: to be free. Their rage was a howling wind that ripped through tubes and wires, tore off doors, and drove them to the surface, to the city. With Luma's light behind their eyes they marched toward the war.
IT'S NOT SO EASY AS THAT
The King's power descended like a curtain, an insect-like drone accompanying the feeling of slamming doors. Her warriors were halted, their escape route sealed. Luma gritted her teeth and spread the fingers of her mind out further, searching for something, for someone who could help...
* * * *
"--et them over to that side of the building and we'll knock the tower over on them." Seff's voice buzzed tinnily from the improvised speaker he'd rigged by Milo's ear. Milo shifted his grip on the two huge girders he was holding, arms spread out like wings, and advanced on the waiting guard. He swung the girders like scythes, forcing the Black Masks to choose between being threshed or or being herded. Step by step he urged them backward, setting them up for attack from above. He'd gotten pretty good at this people-moving thing.
The Kids had taken quickly to guerilla tactics, conjuring elaborate scenarios and setting traps, agreeing to keep their theater of operations at a rooftop level if Milo would do their dirty work on the ground.
"This is what you're for, you know," Seff had whined at him. "Go do something interesting or we'll take you apart!"
Is this really what I'm for? Milo wondered, dropping one of the girders and turning around, swinging the other in an arc up over his head and down. It slammed into the ground between him and the group of Black Masks that had approached while his back was turned, showering them with pieces of broken pavement. They got a few shots in, but it was really no contest. They were like ants to him. But there were just...so...many...ants.
When it had become clear to the fighting Citizens that Milo was both on their side and largely indestructible, they'd heeded his shouted instructions and retreated, putting their energy into building up a barricade while Milo tried to keep the Black Masks busy. But he wasn't fast, and the guard seemed to get more numerous every time he turned around. An uphill battle, sure, but you can't win if you never reach the top. Something was going to happen-- he couldn't keep them away from the barricade forever-- they were going to get past him, they were going to get--
MILO
It was like plunging into icy water. Everything around him was suddenly slowed, muted.
LISTEN TO ME
There was a fizzing feeling behind his eyes, then the world whited out and he was in some kind of dream. His vision stretched, somehow, and he could see the city from above and below at the same time. Beating hearts and marching feet, moving steadily to a dead end, no escape--
THESE ARE YOUR REINFORCEMENTS, MILO. UNBLOCK THEIR WAY.
The monument. The mountainous slab of stone just a short distance from the square, the King's words and visage carved upon it like a warning to the sky. They were going to come up under it-- his soldiers, they were his soldiers now. He had to get them out, had to--
HELP THEM
The fizzing stopped and Milo snapped back to the moment. He had a heady sense of foreshadowing, like the future was set and he could see it. If he took one step in the right direction, everything would fall into place. Black Masks swarmed around him, grabbing, climbing, trying to get to something vulnerable. He shook them off like water.
"Seff!" Milo yelled into his radio. "We have to destroy the monument! Like, totally blow it away. Can you do it?"
"The big stone thing?" came the answer, awash in static. "Why d'you wanna do that?"
"Can you do it?!"
"Well yeah, but I gotta go down there to--"
"I'm coming to get you," Milo said. He turned back toward the barricade and shouted to the Citizens behind it. "Hold the Guard back! Help is coming, I promise, just hold on!" Then he stomped and slashed his way through the advancing throng, trying to close his ears against the sound of their attack.
* * * *
The sound of Luma's breath came harsher and harsher in her ears until she realized it wasn't her own she was hearing. Her eyes flew open and she staggered to her feet, eyes adjusting to the dimness. The Brothers stood in a loose wall in front of her, crystals held steady, their light subdued. In front of them was the King.
He looked... so small. Body a wrecked piece of desiccated flesh, wrapped in black cloth and tilted awkwardly as if held up by wires or strings.  Tubes snaked in and around him, anchoring him in his throne and rising up behind in a dripping and blackened tangle. Disappearing up into the shadows that obscured where they joined the Machine.
It was massive, and immobile, fixed above the King by who knew what. Every cell in Luma's body was alert to its presence, dark and silent as it was. She took a halting step forward, joining the Brothers. Somewhere in the M's core a cold gleam arose, matching the King's eyes as he let out a low, crackling laugh.
"So you found us," he rasped. "Forgive me for not standing on ceremony."
He was like cobwebs stretched over brittle bones...it wouldn't even take the strength of one hand to crush the life out of him--
Luma didn't realize she'd been walking forward until she slammed against an invisible wall. The King's cold eyes were amused. Luma pounded on the barrier with her fists, a guttural scream tearing out of her as the wall of power held fast, indifferent. A hand clapped on her shoulder-- one of the Brothers-- and pulled her gently back.
"Enough," snapped the King. "Surely you didn't come here just to bore me with pathetic attempts at foolish bravery." He nodded slightly toward the M. "We've been waiting a long time for this. "
The hand on her shoulder squeezed lightly and Luma turned around to face the Brothers. "It has to be done this way?" she asked hoarsely. A nod from all three. "But we'll be giving him... so much power..." The Brothers held their crystals out to her and she held her hands out over them, their soothing energy curling around her fingers like smoke. She took a shuddering breath and concentrated, trying to reach out for the white light, the voice that had brought her here in the first place. "Set the machine in motion," she whispered. "Free the city--"
The crystals shook in the Brothers' grasp, a low hum resonating inside them, echoed and amplified by the M. Trembling veins of light began to stretch from the Machine, drawn toward the crystals and the four figures hunched over them. The vibrations rose up into an eerie, mournful wail, matching but not drowning out the triumphant laughter of the King.
Luma squeezed her eyes shut and reached out--
* * * *
"--but how did you KNOW they were in there?" Seff's words were choppy as he bounced against Milo's shoulder, holding on for dear life as Milo ran them back toward the square.
"I don't know! I don't know, I just-- something-- I saw--" Hundreds of prisoners-- some unlike anything Milo had ever seen-- had come streaming out of the ruins of the monument and gone racing toward the sound of battle. It was just like his vision, which meant it wasn't over, which meant he had to see--
Milo launched himself at the side of a building, grasping at the exposed wiring that tumbled down its side, and climbed feverishly. He needed a higher vantage point. He had to get a sense of...
Reaching the roof, Milo scrambled toward the edge and came skidding to a stop, taking in the scene that spread out below him. The prisoners had rushed in behind the Guard, effectively trapping them between themselves and the Citizens still holed up behind the barricade--most of which had been destroyed by now. Both sides fought savagely inward, wave after wave of surging violence crashing against an opposite force. Milo watched the faces of the Citizens and prisoners alike, watched them growing blanker, more mask-like. Eyes darkening until they looked dead, no matter how fiercely their bodies fought on.
No, no no. That wasn't what the vision had--
* * * *
With every passing second, the M grew brighter and the King's body restored itself, glowing and gloating. His raucous, cackling laughter rang out over the hum of rising power, making Luma's skin crawl. The genuine, twisted joy of it was enough to make her despair-- except that she couldn't help sharing it. She was growing stronger, too. The energy flowed back and forth between her and the M, amplified and refined by the crystals. She could feel the strands that connected her, the M's power spreading out like a vast web. Here was the King, wired up tight to the Machine, and here were the thousands of tiny lines twisting out from him, his harness on the city.

"It's not the feast it was when they were working," mused the King, as if sensing her thoughts. "But the war will serve as well... still they feed me, still they burn."
Luma stretch out along her own lines, felt the power moving. It went both ways; the M could give and take, why shouldn't she? She looked again at the King, steadily sucking power toward himself, then shifted her concentration. Focused...outward.
"What are you doing?" The King narrowed his eyes. Luma smiled sharply, pushed harder. "What are you--"
* * * *
Milo felt it hit him like a punch to the chest. He choked out a strangled cry and stumbled, falling to one knee and dumping Seff onto the rooftop.
THIS IS YOU, NOW. THIS IS US.
He knew everything. He could see it. The glowing Machine pouring power into him, filling him up. His mind unraveled and rocketed upward, weaving into a waiting pattern, welcomed into a circle of light. The power pulsed outward around him, looking for somewhere to go.
CONNECT
Pushing off from the rooftop, Milo landed in a crouch, dust flying up from the impact. He fixed his eyes on the battle in front of him and thrust both fists into the ground. The power surged outward, racing along invisible paths and making contact-- encircling each Citizen, every prisoner and Black Mask, weaving a web of light and heat around them.
STOP
Milo pulled at the strands, let the Machine's energy crash into him and flow outward until every single person was glowing, connected, and still.
They were his to command.
The fighting was over.
* * * *
This time the laughter that rang out was Luma's. The King's expression was sour, and the delicate strands that had connected him with the city were curling into dried husks, dropping away. On the one side, a circle in balance: the M, Luma, Milo and his frozen battlefield. Each pulled power from the others, joined it with their own and pushed it back. Not draining but resonating. Power spent was power gained. On the other side: a King, alone. Drinking power from the M. Growing stronger, growing brighter.
Luma stepped forward; the King sat up straighter. "Don't you think it's time you gave this up?" they said in unison.
"We're winning," Luma said breathlessly.
"You're dying," said the King.
His words sent a tremor through her. A host of sensations pushed away in the heat of mental warfare came creeping back. Her chest felt hollow, sliced through by broken glass. She wiped a hand across her mouth and it came away bloody. "No," she started. She looked back at the Brothers, but their face shields reflected nothing but her own sunken eyes.
"You may have noticed," the King went on, "that I am not. That I am in fact stronger with every minute. Stronger," his voice echoed and the light in his body gleamed evilly, leaking out from his skin, "-- than I have EVER been. Strong enough to withstand anything you could think to throw against me, so I think it's time you made the right decision."
Luma leaned forward. The King's barrier still held. She rested her weight upon it and stared hatefully at the shining figure sitting in his throne.
"Acknowledge the superior force," said the King, tendrils of light worming out from his eye sockets, "and be drawn to it. You can step down now, and live under my rule. Or die here and leave me equally victorious. It's not a question of winning, Luma." He turned his creeping gaze upon her. "Surrender to the victor or lose twice."
Luma took a heaving breath and pushed off from the barrier, standing unsteadily on her own power. "Pretty words," she rasped.
"Take my advice," said the King, voice deceptively kind. "Stop fighting." His skin had become translucent, and smoothed out, features losing their distinction as he glowed brighter and brighter.
"You know," Luma said, and huffed out a laugh. "That's the first time you've ever given me good advice." She reached behind her, placed a hand atop the crystals, and poured all of her strength into the M. Surrendered her power to it, accepting its magnetic pull. Allowed her very life's breath to be drawn to the superior force.
She could hear the King laugh as she did so, felt the power rise and rise within him. It filled up the space between each atom of his body and expanded, diluting him, diffusing his physical form until he was only power, only light. The Machine flared from within, at long last fully restored, and the King was lost in a burst of light on light.
Luma dropped to the ground, light from the M warm against her skin. Hot, too hot. She felt herself separate into her composite parts. These were her limbs, her teeth, her bones. Organ after organ making itself known, then fading away. She saw the Brothers move to stand over her, silhouetted in the glow of the Machine. Her molecules buzzed, then blinked out of existence. She melted into the light, and it was over.

IT WAS OVER